Margarita Anzures Cancún, Q. Roo a 19
de enero de 2019.
Título:
Su Nombre era Beatriz…
(¿?)
Capítulo 1
La tragedia fue la tinta que escogió la vida
para escribir la historia de las dos hermanas.
La madre, Irene, muere de un infarto dejando a
Roberto ahogado en un mar de dolor y a sus pequeñas hijas, Gabriela y Beatriz,
con tan sólo tres y dos años de edad.
Gabriela, con sus ojos verdes y cabellera
castaña era la viva imagen de su madre, española de nacimiento; mientras que
Beatriz, heredera del origen chino de su padre, tenía el cabello y ojos de un
color negro tan intenso que resaltaban sus mejillas de pálida porcelana
oriental.
Al enviudar, Roberto no es capaz de manejar la
pérdida y desaparece por varios días, dejando a sus pequeñas hijas en la casa
de su madre viuda, (nombre chino).
Cuando por fin regresa, es solamente para
comunicarle su decisión de ir a Europa y que solamente llevará con él a Beatriz
pues no soporta ver en Gabriela el rostro de su esposa muerta.
Entonces la niña queda al cuidado de una
abuela agobiada por el peso de la responsabilidad que su hijo deja sobre su
cansada espalda.
Gabriela crece cuestionándose el abandono de
un padre que poco a poco se convierte en un vago recuerdo.
Pasan los meses y (la abuela, nombre chino) no
ha recibido noticias de su hijo Roberto.
Susana, hermana menor de Roberto, casada y con
3 hijos, viaja con su esposo y la pareja muere en un accidente aéreo dejando
huérfanos a los tres niños que también terminan al cuidado de la abuela.
El único paseo al que (la abuela) llevaría a
sus 5 nietos huérfanos todas las tardes sería al panteón, a visitar la tumba de
su hija; donde ella lloraba desconsolada sentada sobre la lápida, mientras, los
niños jugaban a las escondidas entre las tumbas…..
En la mente de Gabriela quedaría por siempre
la imagen de la hierba que rodeaba la tumba de su tía Susana,
extraordinariamente verde y crecida gracias al llanto de su abuela.
Capítulo 2
Roberto se embarca hacia España con su hija
Beatriz, con la intensión de que un amigo de la infancia, que había heredado un
campo de olivos, le diera el trabajo que le había ofrecido años atrás, cuando
aún era soltero.
Ya en España, caminando por la calle rumbo a
la estación de trenes, padre e hija se ven en medio de un ataque terrorista.
Roberto muere instantáneamente a causa de la
explosión y Beatriz queda gravemente herida bajo algunos escombros.
Caos, gritos, gente que corre, brazos
voluntarios retirando escombros… algún héroe rescata a Beatriz con el vestidito
roto y ensangrentado.
Una monja huye del lugar a paso apresurado; el
héroe la ve y le entrega a la niña pidiéndole que ella se haga cargo pues él
debe continuar removiendo escombros.
La monja no sabe si correr al hospital más
cercano, esperar a que lleguen los servicios médicos o llevarse a la niña al
convento ubicado apenas a dos calles del lugar para darle la atención urgente
que a todas luces necesita.
Decide llevarla al convento y la niña se
salva.
Cuando la niña se ha recuperado un poco y le
es posible contestar a las preguntas de las monjas, dice llamarse Beatriz y que
estaba con su padre.
Las monjas limpiaron la única posesión de la
niña y la volvieron a colocar a su cuello. Un medallón demasiado antiguo y
evidentemente muy valioso para ser usado por una niña tan pequeña, pero que
serviría para que alguien la reconociera al verlo.
Sor Angélica propone a la Madre Superiora que
permita que Beatriz la acompañe todos los días al mercado con la esperanza de
encontrar algún familiar suyo en esa área cercana al atentado.
Pero pasan los años y ni el padre ni ningún
otro familiar reconocen o buscan a Beatriz.
La niña crece en el convento y las monjas se
vuelven su única familia.
Capítulo 3
En México, Gabriela crece y a los 17 años
conoce a Miguel y se casan.
(Historia de Miguel, sus padres, la beca,
etc.)
Capítulo 4
Beatriz crece y poco a poco, las monjas le
permiten salir sola al mercado.
Un día conoce a Marco, un joven inmigrante
italiano que tiene un puesto en el mercado.
Marco y Beatriz se enamoran y él le pide que
se casen.
Beatriz se cuestiona si hace bien en querer
abandonar el convento para casarse y son las monjas las que la animan a hacerlo
e iniciar su propia familia.
Beatriz y Marco se casan y tienen una niña a
la que dan el nombre de Eva.
Beatriz lleva frecuentemente a su hija a
visitar a las monjas del convento y la niña crece considerándolas la familia de
su madre.
Cuando Eva cumple 12 años su madre le regala
su más valiosa posesión: el medallón.
Capítulo 5
Gabriela tiene dos fallidos intentos de
embarazo y finalmente logra tener un hijo después de 10 años de casada. El
niño, que hereda los rasgos orientales de su bisabuela paterna muere de una
enfermedad congénita incurable.
Gabriela, que ya no puede volver a
embarazarse, queda destrozada.
Miguel le propone que adopten un niño, pero
Gabriela le dice que tendría que ser de un país muy lejano para que no cupiera
la mínima posibilidad de que la madre biológica se arrepintiera y los separara.
Que ella ya no podría soportar una pérdida más….
Miguel no está de acuerdo, pero Gabriela
insiste en la locura de cruzar el mundo y llegar hasta Asia. Quiere adoptar un
niño cuyos rasgos le recuerden a su hijo.
Capítulo 6
Marco comunica a Beatriz su sueño de llevarlas
a su pueblo natal en Italia. Quiere buscar a su familia y que ellas la
conozcan.
El viaje a Italia es bello, Beatriz y Eva, que
nunca habían salido de España lo disfrutan enormemente pero el encuentro con
sus familiares nunca se da, pues ya nadie quedaba en el pueblo que estuviera
relacionado con Marco.
La familia regresa a España y el tren en el
que viajan se descarrila.
Los padres mueren pero Eva resulta
milagrosamente ilesa.
La niña camina lejos del lugar del accidente
hasta encontrar alguien que la ayude.
Pide ser llevada al único lugar que le queda,
el convento.
Al llegar, cuenta a las monjas lo sucedido y
ellas no pueden creer que la historia se repita.
Tratan de obtener noticias de sus padres y, en
efecto, los informes de víctimas del descarrilamiento confirman sus muertes.
Eva queda al cuidado de las monjas, que ahora
son realmente su única familia.
Capítulo 7
Gabriela emprende el viaje en busca de “su
hijo”.
Primero piensa pasar a conocer el país de
origen de su madre.
En el vuelo a España, conoce a una monja que
se dirige a un convento y Gabriela le platica toda su vida.
La monja le sugiere que antes de seguir su
largo viaje, se quede unos días en el convento para sanar su alma, perdonar el
abandono de su padre y reflexionar acerca de los motivos de su búsqueda de un
hijo.
Gabriela agradece la invitación pero, pese a
haber hecho una profunda conexión con Sor María, una vez en España, decide
continuar su viaje y ni siquiera pasa a despedirse de ella al convento.
Capítulo 8
Gabriela llega literalmente hasta China y no
encuentra su niño soñado…..
Regresa muy triste a España y decide que esta
vez sí se quedará unos días en el convento a recuperarse del vacío que siente
en el alma.
Ahí conoce a Eva y le impacta la tristeza que
descubre en sus ojitos rasgados, ojitos que inexplicablemente le recuerdan los
ojos tristes de su abuela (nombre chino).
Gabriela no se atreve a adoptar a Eva pues le
avergüenza su anterior intención de reemplazar a su hijo.
Sor Angélica la convence de que Eva la
necesita mucho, pues aunque su madre creció muy contenta en el convento, y la
niña las consideraba como tías, el hecho de haber perdido a sus padres, y su
hogar, ha sido una experiencia muy traumática y ahora vive muy triste ahí.
Gabriela poco a poco se gana la confianza de
Eva y al fin la adopta y regresa con ella a México.
(Nota.- Las monjas no tienen documentos
suficientes de los padres de Eva. Especialmente de Beatriz, que llegó en brazos
de Sor Angélica y por lo tanto Gabriela no se entera de los nombres de los
padres de Eva).
Capítulo 9
Ya en casa, un día el medallón cae al piso y
se parte en dos como una nuez.
El interior contenía las fotografías de una
pareja de novios en su boda. La novia usando el medallón.
Gabriela busca en el baúl que le dejó su abuela
y encuentra la foto de boda de sus padres.
¡Increíble! ¡Son sus padres!
Gabriela corre al jardín donde juega Eva y le
pregunta:
Eva, ¿Cuál era el nombre de tu madre?
Y Eva le contesta:
Su nombre era Beatriz.
Fin