Hacía varios años que vivía sola…. ¿Sola? Pero si siempre lo había estado…
La diferencia ahora era que nadie le decía lo que debía o no hacer.
Vivía libre, con la libertad que tantos disgustos había causado a sus hermanos mayores.
Se sintieron despreciados cuando les comunicó su decisión de vivir sola.
La tradición en casa era que todas las hermanas saldrían solamente vestidas de blanco, como ya lo habían hecho Marcela y Adriana.
Antonio y Pedro, “los hombres de la casa”, esperaban lo mismo de ella y todo había resultado en un distanciamiento.
Sin embargo, Gabriela era feliz por primera vez. Amaba su departamento, que poco a poco empezaba a ser un reflejo de sus esfuerzos por tener una identidad propia.
Cada mueble y cada cuadro colgado en las paredes eran tesoros encontrados en bazares o tiendas de antigüedades y que ahora enriquecían su espacio.
Cada centímetro cuadrado de su piso le pertenecía, la hacía sentir segura y era la prueba de lo mucho que había trabajado desde que salió de la casa de su abuela.
Ese departamento era su imperio. ¿Cómo explicarle a Miguel que no quería renunciar a ello para vivir con él? O peor aún: ¡Abandonar todo para mudarse con él a la casa de sus padres!
Trata de eliminar las palabras repetidas, como "casa" . Elimina el "que" en "y que ahora".
ResponderBorrarSugiero estos cambios:
Hacía varios años que vivía sola….¿sola? Pero si siempre había estado sola. La diferencia ahora era que nadie le decía lo que debía o no hacer. Vivía libre gracias a los disgustos que había causado a sus hermanos mayores quienes se sintieron despreciados cuando les comunicó su decisión: aunque era una tradición, ella no saldría vestida de blanco como lo habían hecho Marcela y Adriana. Antonio y Pedro, “los hombres de la casa”, esperaban lo mismo de ella por eso ahora el distanciamiento.