El Torfeo
El
cazador preparó su ballesta. Años de observación, entrenamiento y planeación lo
habían llevado hasta ese lugar, en ese preciso momento. El sol rozaba ya las copas
de los árboles cuando por fin, en el horizonte, distinguió las enormes alas
acercándose. Al verlo su corazón se volvió loco, le empezaron a sudar las
manos, su respiración se volvió irregular, notó que temblaba. Una sola
oportunidad, un solo disparo, una sola flecha, un blanco perfecto. El más
ligero error o una herida, aunque fuera mortal, no lo detendrían y lo perdería
para siempre. Con un esfuerzo inhumano, logró mantener firme el arma. Sabía lo
que debía hacer. Miles de fotografías y cientos de horas de video a lo largo de
los años le habían ayudado a calcular la altura, velocidad y trayectoria que
seguiría su presa. En el momento justo jaló el gatillo. Con un sonoro TOC, seguido
de un grito agudo que no se sabría decir si provenía de él o del cielo, la
figura alada se desplomó. Cerró los ojos unos momentos y llenó a tope sus
pulmones varias veces. Aún temblando, descendió con mucho cuidado de la
plataforma, a treinta metros de altura en el árbol. Cuando llegó a donde yacía
la criatura, se arrodilló a su lado. La flecha había perforado directamente el
corazón. Dedicó varios minutos a admirarla. Se veía intacta a excepción de las
alas que habían sufrido daños, aunque menores. La única imperfección su cuerpo
era una diminuta perforación en el pecho. Con movimientos rígidos, sacó de su
bolsillo un diagrama que él mismo había diseñado para el delicado proceso de
quitarle la piel. La acomodó boca abajo. Empezaría por la espalda y luego las
extremidades. Sacó un pequeño cuchillo de cuatro pulgadas y con sumo cuidado inició
el corte en línea recta, iniciando en el ano, siguiendo la columna vertebral hacia
el cuello. La piel era gruesa y resistente. Le maravillaron los reflejos de oro,
y el azul y verde metalizado, las extremidades superiores tenían destellos en
blanco y en las inferiores eran
amarillos. Cuidando siempre la simetría, fue avanzando a los lados. Cuando
llegó a las alas, las cercenó utilizando una sierra. Mientras trabajaba iba
imaginando las instrucciones que le daría al taxidermista, lo colocaría en
posición de iniciar el vuelo, con la mirada al cielo y las alas totalmente
extendidas. De ser necesario demolería una de las paredes de la sala para
acomodarlo. Y por supuesto limpiaría y puliría el cráneo para el salón de la
chimenea. Por un momento la emoción lo embargó y se le nublaron los ojos. Una
lágrima calló en la empuñadura del cuchillo. Cuando terminó, empacó todo de forma
impecable y se dispuso a marcharse. Volteó a ver por última vez el cadáver
desollado del ángel, titubeó un momento, lo cubrió con ramas, y se alejó con
una gran sonrisa en el rostro.
1.- “le empezaron a sudar las manos” cambiaría esto por una imagen literaria. Y agregaría algo más explicativo referente al corazón después de “su corazón se volvió loco”. Ejemplo: “Su corazón se volvió loco. Quiso evitar que, acelerado, se volcara sobre su presa, pero al alzar la mano para oprimir su pecho, se dio cuenta de que chorreaba” y luego la imagen literaria. Algo así une la imagen del corazón con la de la mano y le va dando ritmo.
ResponderBorrar2.- “aunque fuera mortal, no lo detendrían” cambiar por “aunque fuera mortal, no la detendría”. Porque hablas de la presa, aun no dices que es ángel. Y es él quien lo detendría, no plural.
3.- “seguiría su presa. En el momento” Entre estas dos oraciones yo pondría que lo tiene en la mira y lo observa. Da más tiempo a ese momento, hazla más de emoción.
4.-“Con un sonoro TOC, seguido de un grito agudo que no se sabría decir si provenía de él o del cielo, la figura alada se desplomó.” Ejemplo: “Con un sonoro TOC y un grito agudo, la figura alada se desplomó. No supo si aquel alarido lo había causado la herida, o era un lamento del cielo”. Porque hablas de la figura alada y luego dices “no se sabría decir si provenía de él o del cielo” y eso nos hace pensar que “él” se refiere al cazador. Y “no se sabría decir” es muy impreciso. Ahí solamente está el cazador y la presa.
5.- “Aún temblando, descendió con mucho cuidado de la plataforma, a treinta metros de altura en el árbol. Cuando llegó a donde yacía la criatura,” Pienso que hay que trabajar estas dos oraciones para que fluyan más y no sean tan explicativas. Es decir que las leamos con el ritmo de esas respiraciones que hace el cazador. Tal vez algo así como “Aún temblando, descendió de la plataforma del árbol. Treinta metros en los que siguió controlando su respiración. “ Y luego di cuantos metros caminó o corrió o se contuvo de correr, hasta llegar a donde yacía la criatura.
6.- “se arrodilló a su lado. La flecha había perforado directamente el corazón. Dedicó varios minutos a admirarla.” Aquí vale la pena decir que siente al ver que sí le atinó al corazón y qué siente al ver a esa criatura. Está bien admirarla pero algo sucede en él mientras la admira. ¿qué?
7.-“ La única imperfección su cuerpo era una diminuta…” cambiar por “…en su cuerpo era la diminuta…” Porque no era “una” sino “LA” es decir “LA” que él le hizo y para la cual se había preparado tanto.
8.- “Sacó un pequeño cuchillo de cuatro pulgadas y con sumo cuidado inició el corte en línea recta, iniciando en el ano, siguiendo la columna vertebral hacia el cuello.” Se repite inició e iniciando. Después de esta frase yo pondría algo que me muestre cómo el cuchillo corta la piel gruesa y dura: ¿se atora o corta fácil?
9.-“ Le maravillaron los reflejos de oro, y el azul y verde metalizado, las extremidades superiores tenían destellos en blanco y en las inferiores eran amarillos.” Aquí di que hablas del color es de la piel. Es decir, recuérdanos que estás quitando la piel para que lo veamos más claro. Y puedes aumentar que no la quiere lastimar que quiere que quede impecable.
10.- ¿De dónde sacó la sierra?
11.- Cuando terminó antes de empacar debe limpiar sus herramientas. Eso da la idea de la pulcritud de su trabajo.
12.- Me gustaría que siempre hables de LA presa porque a veces usas “lo” cuando te refieres al ángel. No está mal pero a mi me gustaría que siempre sea “la” hasta el final.