jueves, 14 de marzo de 2019

Los chismosos de Manet. (Fernando Cobos)


Ejercicio: Recursos de contextualización para ubicar al lector en tiempo y espacio.

Los chismosos de Manet.

Chano lloraba desconsolado y con la mano al rojo vivo, el candil apagaba su última flama y el cristal hecho añicos en el piso de tierra de la casa de una sola habitación. Evaristo con su sombrero de palma lleno de huecos, el fusil colgado en la espalda y el machete envainado a la cintura lo miraba como si nada desde el umbral de la puerta

            —¡Chamaco Bruto! — le soltó con una risa burlona, mientras le aventaba los huaraches para que no se cortara los pies. Chano se los puso aún con lágrimas en los ojos, sabiendo que por mucho que llorara y aunque rompiera mil candiles tendría que acompañar a su padre.
            Ya afuera, la noche a punto de clarear estaba llena de estrellas. Evaristo subió a la montura del viejo caballo y le repitió a Chano que resignado viajaba en ancas.
            —Una sola vez en la vida verás a un emperador fusilado mijo, una sola, y de paso te haces hombrecito.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario