lunes, 8 de abril de 2019

Por Gabriela Segura

Escrito 2



Taller de escritura: 3 de abril
Escrito 2
El poder de la mirada: Luciano ante mí
Todavía recuerdo su mirada sobre mí, como si la luz que salía de su iris irradiara todo mi cuerpo y penetrara mi ser. Con su mirada lograba capturarme, encadenarme, embeberme, en una palabra, someterme. ¿Y qué es el amor sino la sumisión al otro? , ¿la completa rendición?, ¿un acto de reverencia y pleitesía?, ¿el amor sagrado, una religión?
                  Mirar no en la periferia, sino en lo hondo, en esa profundidad que se torna en estocada, en grieta acicalada y perforada hasta el alma.
En esos ojos entornados me perdía, me subyugaba, me arrodillaba: completa rendición, puesta en paréntesis a todo defecto.
                  Es como si al mírame me dijera en un solo gesto que le pertenezco, que somos dos en uno, que su anima es mía y la mía suya; como si en ese vaivén de ida y vuelta uno se fundiera sólo con el afán de confundirse. Entonces reparo en el valor de la palabra con-fundirse; fundirse con el otro, el otro como lo más propio, como esa otredad reconocida en uno. Juego de lenguaje pero verdad insoslayable: “sólo en la otredad me sé tan propio.”

1 comentario:

  1. 1.- Este texto es más original, dices las cosas de forma diferente, trabajaste más las ideas y las palabras. Muy bien. Pero síguelo trabajando, sobre todo la puntuación y el ritmo. Léelo en voz alta varias veces para que vayas encontrando la cadencia y la plasmes.

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