jueves, 30 de octubre de 2025

"Viernes 10am en Me Latte" de Mariel Turrent


Todas sabíamos que era gay.

              Sí, eso sí, pero nos gustaba, a ti también te gustaba, Chula.

              Sí, a ti también, Chula, no te hagas.

              Claro, por eso dije que a todas nos gustaba. Pero la que no puede negar que estaba enamorada es Beba. Lo veía con ojos de borrego a medio morir.

              No hagas caso, Beba, estamos bromeando. La verdad, a mí no me gustaba, me daba cosita, eso sí. Como ternurita.             

              ¡Ternurita!, ¿de qué?

              Ay, a Susy todo le da ternurita: un perro en la calle, los indigentes, sus vecinos ricos y hasta Trump.  

              (Todas ríen y siguen hablando, se interrumpen, se desmienten y se apoyan como si lo banal fuera una ideología. Beba apenas sonríe).

              Bueno, está bien, tal vez no te gustaba, gustaba, Susy, pero era una delicia estar con él.

              Sí, yo coincido, ahora es difícil encontrar a un hombre tan carismático, todos son unos patanes que no hacen más que hablar de viejas entre ellos.  

              Eso, René Levi sobre todo tenía gran empatía con nosotras ¿no?

              Ay pues era gay, así son todos los gays.

              ¡No!, Becca, me perdonas, pero no todos los gays son así.

              Era un hombre educado y con clase.

              La tenía, Beba, la tenía. Mucha clase. Y el tipo sabía de todo.

              Pero realmente no hacía gran cosa ¿o sí? No creo que viviera de lo que le pagábamos por el taller de lectura.

              Pues sí, Chula, creo que no hacía más que leer.

              A mí me dijo que en las mañanas leía en línea El País, el New York Times, Le Monde, La Repubblica y no sé qué tantos más.

              Yo creo que eran puros cuentos.  Seguro que le pedía a ChatGPT un resumen y lo demás se lo inventaba, era bien cuentero. Se la pasaba en reuniones y fiestecitas. Es el típico que te encuentras en todas las inauguraciones, cocteles de beneficencia y cualquier evento social instagrameable. Qué tal cuando hablaba de sus viajes por el mundo.

              Bueno, Becca, pues tenía sus encantos y buenas relaciones, seguro que a sus amigos millonarios  les encantaba invitarlo a su yate y llevarlo a recorrer el mundo. René Levi era un excelente conversador. Seguro un gran compañero de viaje y los multimillonarios son gente sola.  

              Y pervertida, les encanta coger, y René era super promiscuo, a mí un día me dio toda una clase de todas las apps donde conocía gente, el Grindr y otras tantas que no me acuerdo cómo se llamaban.

              ¿De verdad creen que todo lo que nos contaba era verdad? ¿No les daba hueva cuando empezaba a hablar de su alcurniosa familia?

               ¡Sí!, jajaja, ¡qué hueva! O cuando se echaba sus rollos de cuando estuvo con tal o cual celebridad.

              Eso sí no me gustaba, de repente era demasiado gráfico en los relatos de sus encuentros sexuales ¿no?

               ¿Le creyeron cuando nos echó el cuento de que había rechazado la propuesta de matrimonio que le hizo Miguel Bosé?

              (Todas se carcajean).

              ¡Oigan, bájenle al volumen nos van a correr de aquí!

              La Beba está muy seria.

              ¿Ustedes de verdad sí creen que se haya acostado con Bosé?

              Ay, Chula, los artistas son super promiscuos, pero de eso a que le haya propuesto matrimonio, eso sí no lo creo.

              Lo que sea de cada quién qué bueno que se fue porque con él nomás chismeábamos y no aprendíamos nada.

              Tal vez de literatura, pero en otros asuntos ¡cómo nos ilustró!

              (Risas y más risas).

              Yo coincido con Susy, es mucho mejor el taller de Jaime Puente que sí es un verdadero escritor, René Levi solo escribía sus orgasmos en Facebook.

              Pero los escribía muuuy bien.

              (Entre el pitorreo se pierde la cara rígida de la Beba. Susy se da cuenta, pero esta vez nerviosa suelta también una carcajada.)

              René Levi era un tipazo, digo, no le quito mérito a Jaime Puente, se ve que el güey sí ha estudiado y es un apasionado de lo suyo, no falta ni un solo día, llega puntual, pero la verdad sí extraño el chismecito con Levi.

              Puente no nos deja hablar, apenas alguien se distrae del tema, pone cara y nos regaña. Digo, ni que estuviéramos en secundaria.

              Pero es que si no lo hiciera, estaríamos igual que con René, hablando de todo menos de libros.

              ¡Coincido, con Susy, coincido! La verdad con René nadie se esforzaba por terminar la lectura. Comentábamos dos cositas y eso era todo. En cambio, con Puente hasta miedo nos da decir que en realidad no leemos.

              Porque Puente solo sabe de literatura. Seguro no se ha subido ni a un avión.

              Ay, qué mala, Chula. No exageres.

              Puente lee La Jornada. ¿No han visto cómo se viste? Cómo nos va a venir a platicar él de viajes, restaurantes y ropa. Ni siquiera puedo pensar en quién se lo querría coger.   

              ¡Si hubiera que escoger, yo prefiero al gay!

              (Nuevamente las risas de casi todas ensordecen los comentarios. Beba alza la voz):

              Estoy embarazada.

              (Silencio).

              ¿De Puente?

              ¡No! ¿cómo creen? ¡De René!

              ¿No que era gay?

              ¿No habías dicho que no podías tener hijos?

              ¿Ya lo sabe tu marido?

              ¿Qué dice René?

              No, no le he dicho a nadie, René es bi, y el que no puede tener hijos es mi esposo. René está feliz, dice que siempre quiso ser papá.

              ¡Ternurita! Les dije, ese hombre siempre me ha dado ternura. 



"Funerales yuxtapuestos" (de la serie Obituarios y policiacas), de Miguel Ignacio Miranda


El día que murió Robert Redford, también murió Beto Rojas. Al primero todo el mundo lo conoce, pero al segundo no. El primero fue un hombre productivo y su legado va más allá del cine. El segundo fue un perfecto inútil. Robert Redford fue un actor y director de cine estadounidense que promovió el cine independiente y el ecologismo. Fue ganador de los premios Óscar y Globo de Oro. Beto Rojas fue un tremendo vago. Nacido en una familia de clase media, Robert Redford sufrió la muerte de su madre cuando era muy joven, justo en su momento rebelde, y se fue a Europa para intentar ser artista, tuvo momentos de frustración y regresó a los Estados Unidos con problemas serios de alcoholismo, que superó gracias a la influencia de su novia Lola van Wagenen, con quien se casó y comenzó una vida de esfuerzo, dedicada a la actuación. Beto Rojas vivió con su madre mucho tiempo, ella le consintió todos sus caprichos y le protegió de los castigos de su padre, quien, por cierto, era otro inútil. Beto no tuvo problemas con el alcohol, convivió con él como buenos camaradas; todavía se le recuerda en la Facultad de Artes y Diseño entrando al salón con varias caguamas entre pecho y espalda. No se casó, propiamente, pero dejó regados varios hijos en diferentes colonias de la ciudad. Solía decir que su corazón era un condominio, que qué podía hacer. Robert Redford protagonizó su primer gran éxito en la pantalla: Butch Cassidy & The Sundance Kid, con su amigo Paul Newman, con quien congenió rápidamente y, a la postre, se convertiría en una de las parejas más importantes de la historia del cine. Beto Rojas protagonizó su primer gran escándalo cuando fue al Cine Variedades, y junto con su amigo el Chancro Domínguez aventaron sendos botellazos a la pantalla, en un desmadre que hizo época: llegaron tres julias a la avenida Juárez y Luis Moya y los entambaron en "La esquina que domina: Aldama y Mina", que era la estación de policía de la entonces Delegación Cuauhtémoc. Cuentan que la madre de Beto Rojas tuvo que tomar todo el dinero de la tanda que organizaba para sacar a su vástago del bote, porque al angelito también lo agarraron con un guato de mariguana y ya se lo iban a llevar directo al penal de Santa Martha Acatitla. Con el dinerito de la tanda, apenas se cubrió la mordida para el eme pe. A Beto lo sacaron al día siguiente, pero el Chancro Domínguez purgó condena por narcotráfico hasta que murió de cirrosis hepática dentro del penal. Robert Redford Se enfiló en producciones exitosas en los años setenta y ochenta; sus películas forman parte de la historia del cine mundial, se rodeó de grandes y bellas actrices, además, decidió incursionar en la dirección cinematográfica con temas que lo comprometían con la sociedad y su propia forma de pensar. No contento con sus éxitos, creó un instituto para el fomento del cine independiente y después, el Sundance Festival, para promocionar a las producciones que realmente valían la pena. Beto Rojas permaneció en casa de su madre, donde aparecía después de sus escapadas de gato macho, llevándole bombones y pastas de la pastelería El Globo y llenando de besos a su "jefecita santa". Cuando murió su padre, engatusó a una licenciada del Seguro Social para que lo pusiera como titular de la pensión que, en todo derecho, le pertenecía a su madre, birlándose el dinero de los cheques mensuales y entregando a su progenitora apenas lo sustancial para sobrevivir el siguiente mes. Luego puso un quiosco de periódicos y revistas, que su madre atendía mientras él paseaba por la Alameda buscando turistas despistadas para enamorar y estafar. Robert Redford murió a los 89 años, satisfecho de la vida que llevó y consciente de su trascendencia. Beto Rojas murió inconsciente, en una banqueta de la colonia Juárez, fulminado por un coma diabético.