jueves, 30 de octubre de 2025

"Funerales yuxtapuestos" (de la serie Obituarios y policiacas), de Miguel Ignacio Miranda


El día que murió Robert Redford, también murió Beto Rojas. Al primero todo el mundo lo conoce, pero al segundo no. El primero fue un hombre productivo y su legado va más allá del cine. El segundo fue un perfecto inútil. Robert Redford fue un actor y director de cine estadounidense que promovió el cine independiente y el ecologismo. Fue ganador de los premios Óscar y Globo de Oro. Beto Rojas fue un tremendo vago. Nacido en una familia de clase media, Robert Redford sufrió la muerte de su madre cuando era muy joven, justo en su momento rebelde, y se fue a Europa para intentar ser artista, tuvo momentos de frustración y regresó a los Estados Unidos con problemas serios de alcoholismo, que superó gracias a la influencia de su novia Lola van Wagenen, con quien se casó y comenzó una vida de esfuerzo, dedicada a la actuación. Beto Rojas vivió con su madre mucho tiempo, ella le consintió todos sus caprichos y le protegió de los castigos de su padre, quien, por cierto, era otro inútil. Beto no tuvo problemas con el alcohol, convivió con él como buenos camaradas; todavía se le recuerda en la Facultad de Artes y Diseño entrando al salón con varias caguamas entre pecho y espalda. No se casó, propiamente, pero dejó regados varios hijos en diferentes colonias de la ciudad. Solía decir que su corazón era un condominio, que qué podía hacer. Robert Redford protagonizó su primer gran éxito en la pantalla: Butch Cassidy & The Sundance Kid, con su amigo Paul Newman, con quien congenió rápidamente y, a la postre, se convertiría en una de las parejas más importantes de la historia del cine. Beto Rojas protagonizó su primer gran escándalo cuando fue al Cine Variedades, y junto con su amigo el Chancro Domínguez aventaron sendos botellazos a la pantalla, en un desmadre que hizo época: llegaron tres julias a la avenida Juárez y Luis Moya y los entambaron en "La esquina que domina: Aldama y Mina", que era la estación de policía de la entonces Delegación Cuauhtémoc. Cuentan que la madre de Beto Rojas tuvo que tomar todo el dinero de la tanda que organizaba para sacar a su vástago del bote, porque al angelito también lo agarraron con un guato de mariguana y ya se lo iban a llevar directo al penal de Santa Martha Acatitla. Con el dinerito de la tanda, apenas se cubrió la mordida para el eme pe. A Beto lo sacaron al día siguiente, pero el Chancro Domínguez purgó condena por narcotráfico hasta que murió de cirrosis hepática dentro del penal. Robert Redford Se enfiló en producciones exitosas en los años setenta y ochenta; sus películas forman parte de la historia del cine mundial, se rodeó de grandes y bellas actrices, además, decidió incursionar en la dirección cinematográfica con temas que lo comprometían con la sociedad y su propia forma de pensar. No contento con sus éxitos, creó un instituto para el fomento del cine independiente y después, el Sundance Festival, para promocionar a las producciones que realmente valían la pena. Beto Rojas permaneció en casa de su madre, donde aparecía después de sus escapadas de gato macho, llevándole bombones y pastas de la pastelería El Globo y llenando de besos a su "jefecita santa". Cuando murió su padre, engatusó a una licenciada del Seguro Social para que lo pusiera como titular de la pensión que, en todo derecho, le pertenecía a su madre, birlándose el dinero de los cheques mensuales y entregando a su progenitora apenas lo sustancial para sobrevivir el siguiente mes. Luego puso un quiosco de periódicos y revistas, que su madre atendía mientras él paseaba por la Alameda buscando turistas despistadas para enamorar y estafar. Robert Redford murió a los 89 años, satisfecho de la vida que llevó y consciente de su trascendencia. Beto Rojas murió inconsciente, en una banqueta de la colonia Juárez, fulminado por un coma diabético.

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