Dos jóvenes se habían conocido durante la preparatoria, Andy estaba enamorada de
Alex, él también sentía algo por ella pero había un problema: él tenía novia y
no quería dejarla a pesar de que sintiera algo por Andy.
Ella era un grado
mayor que Alex, por lo que se iba a ir antes, se fue a Alemania a trabajar y
buscar una buena universidad, comenzó la tercera guerra mundial y Alex fue
enviado a la guerra, tuvo una hija antes de irse a la guerra a la cual no pudo
conocer ni siquiera el día de su nacimiento y pues, obviamente su novia con un
sentimiento de odio hacia el pobre chico, lo dejó a pesar de que no fuera
decisión suya ir a pelear una guerra que a él no le correspondía.
Pasaron dos años, aun
estando en el ejército se dio una vuelta por Berlín y se encontró con Andy, no
esperaba encontrarla después de tanto tiempo, y para mejor; no estaba
comprometida con nadie y Alex, pues su novia lo había dejado; aunque eso no le
había quitado el derecho de poder conocer a su hija. Salieron, pasaron dos
semanas juntos en lo que Alex se preparaba para volver a su deber, y los
sentimientos de la preparatoria abarcaron en sus mentes una segunda vez,
volvieron a enamorarse, pero lamentablemente no podían estar juntos aún, pues
Alex no quería que se le destrozara el corazón a Andy si algo le llegaba a
suceder mientras luchaba y fue entonces, que prometieron volverse a ver en
cuanto Alex terminara su servicio.
Pasaron otros cuatro
años, Alex sufrió una explosión que le dejó inhábil el oído derecho y no tuvo
otra opción más que volver a casa, pero él no pensaba regresar a su casa. Aprovechó su boleto de escape para
volver a Berlín, le avisó a Andy que iría y lo último que se dijeron los dos
enamorados fue un te quiero. Alex, a
punto de abordar un vuelo directo a Berlín desde Polonia; vio las noticias de último
momento y en ese instante sintió que todo se vino abajo: gran parte de Alemania
había sido bombardeada, incluyendo Berlín, no había nada más que muerte y
destrucción en las fotografías y vídeos que mostraban los noticieros. Sin poder
creerlo y sin importar que lo vieran cientos de extranjeros desconocidos, se
tiró al piso y estalló en lágrimas, había perdido amigos durante la guerra pero
nunca un amor al cual le prometió que volvería a ver y lo último que le dijera
fuera te quiero.
Tantos años buscándola
y esperándola, fueron en vano, pasó días de depresión, no quería comer ni salir
de su hogar. Conoció a su hija por primera vez, eso le ayudó a calmarse un poco
pero aún tenía a Andy vagando por su mente. Un fin de semana se quedaron los
dos juntos, Isabel; la hija de Alex, se quedó dormida en la cama mientras Alex
sufría uno de sus episodios de insomnio. Tomó una cerveza de su refrigerador y
salió de su apartamento, se recargó en su puerta y se sentó en el suelo, callado
y acompañado de una fría.
En eso, alguien abrió
la puerta del apartamento de enfrente, sacado de onda; Alex se levantó para
esperar a ver quién salía de ahí. Él no sabía que había alguien viviendo ahí,
pues apenas llevaba dos semanas desde que se mudó.
Y ahí estaba, aquella
bella chica con la que tuvo un amor de preparatoria, a la cual no pudo
declararle su amor por mucho tiempo, a quien le prometió que volvería y la
había dado por fallecida. Una chica delgada, con un cabello café y esponjoso,
la chica más hermosa que los ojos de Alex hayan captado en sus 25 años de vida.
Era Andy.
Tu idea es muy buena. Sugiero hacer oraciones más cortas y fijarte que tengan sujeto, verbo y predicado y que corresponda el predicado y el verbo al sujeto. Otra cosa importante es que si hablas de un futuro, los verbos tienen que estar en futuro.
ResponderBorrarEjemplo: En un futuro no tan lejano, dos jóvenes que se habían conocido durante la preparatoria se reencontrarán. Andy seguirá enamorada de Alex, él también sentirá algo por ella pero habrá un problema: él tendrá novia y no querrá dejarla, a pesar de sus sentimientos por Andy.
Creo que es difícil escribir en futuro así que sugiero cambiar
la frase inicial de "En un futuro no tan lejano" y así seguir tu narración en pasado como está.
Separa los párrafos cuando cambies el tema. Tienes que ordenarlo en tiempos y no mezclar en un párrafo lo que le pasa a uno y al otro. A cada personaje dale su espacio. Tratar de no narrar como si lo estuvieras viendo en una película y no de explicarlo como si fuera tu argumento. Ve describiendo cómo se sienten, qué piensan cómo se mueven en lugar de decirlo directamente.