Si el chino no
te hubiera pedido que le dejaras cinco minutos más en el carrusel, nunca lo
hubieras visto. Tú estabas sentada en la única banca seca del parque, y con tu
reciente renuncia a las redes sociales, nada interesante tenía que ofrecerte el
teléfono como distracción. Tu mirada perdida en la profundidad sin fondo se
fijó en el pug que olfateaba la base de un árbol para después cagar quitado de
la pena en el exacto lugar donde su nariz había estado segundos antes, y ahí
junto al perro estaba él. Lo viste sacar una bolsita plástica y recoger la
mierda para seguir su camino en tu dirección. No estabas segura, pues venía
encapuchado en un impermeable, pero lo confirmaste conforme se acercó, era Genaro, el hermano mayor de Sandra Guerra Schmidt. Enseguida recordaste la última vez
que se vieron. Habían pasado ocho años, él ya no usaba esas barbas de náufrago,
y tú ya no te hacías la hippie. Fue en casa de Sandra regresando de un
concierto con ella y Camila, cuando llegaron se escuchaba la música de una fiesta,
Genaro salió a recibirlas con un vaso de güisqui en la mano y tú que no tomas,
pero eres muy buena actriz, te hiciste la borracha para encajar.
El perro
merodeaba libre pero en cuanto él te
reconoció le puso la correa y fue hasta donde tú estabas, en la única banca
seca del parque.
—
¿Ana? — te dijo, mientras
jalaba al perro que no dejaba de olfatear.
—
¡Hola Genaro, que milagro!
—respondiste con un tono por completo antinatural— ¿Cómo has estado?
—
Bien, aquí ya sabes visitando
a la familia, cuando vengo mi chamba es pasear a este loco— te sonrió
haciéndose el simpático, mientras el perro husmeaba entre tus pies haciendo los
mismos ruidos que hace un cerdo.
—
¿Cómo está tu hermana Sandra?
También ella está en Alemania ¿No?
—
Sí, pero se mudó a Berlín, ya no la veo tanto.
—
Bueno, pues cuando la veas le
mandas un abrazo de mi parte.
—
Claro que sí, de tu parte.
Se quedó unos
segundos parado ahí como un idiota, con la bolsita llena de mierda todavía en
la mano, tú esperaste a que dijera algo más, pero no lo hizo. Levantó la mano
en señal de despedida, y se dejó guiar por el perro. En el camino se encontró
con el chino, que nunca perdería la oportunidad de acariciar a un perro, viste
como le pidió permiso a Genaro, él sumido en sus pensamientos dejó que el niño
acariciara al pug.
Siempre te
gustó, ¿te habrá faltado determinación para hacerlo tuyo?, herramientas no te
faltaban, pero aunque ya no te creías hippie, siempre pensaste que la vida tenía
que suceder naturalmente, y preferiste no forzar las cosas.
Cuando el chino llegó
hasta la única banca seca del parque te preguntó
—
¿Quién es ese señor?
Sentiste deseos
de decirle la verdad, pero cómo explicar algo así a un niño de siete años.
—
Es Genaro, el hermano mayor de
Sandra Guerra Schmidt, ya vámonos hijo, que va a llover otra vez y me están picando los moscos.

Me gustó mucho y está casi listo. Sugiero cambiar lo siguiente:
ResponderBorrarLo viste sacar una bolsita plástica y recoger la mierda para seguir su camino en tu dirección... por: Lo viste sacar una bolsita plástica y recoger la mierda para seguir su camino en dirección a tí.
No estabas segura, pues venía encapuchado en un impermeable, pero lo confirmaste conforme se acercó, era Genaro... por: No estabas segura, pues venía encapuchado, con un impermeable, pero lo reafirmaste conforme se fue acercando. Era Genaro... (cambié confirmaste para que no se escuchen dos palabras similares juntas (confirmaste conforme).
Aquí sugiero cambiar así la puntuación:
Fue en casa de Sandra, regresando de un concierto con ella y Camila. Cuando llegaron se escuchaba la música de una fiesta. Genaro salió a recibirlas con un vaso de güisqui en la mano y tú, que no tomas pero eres muy buena actriz, te hiciste la borracha para encajar.
El perro merodeaba libre pero en cuanto...
— Bien, aquí, ya sabes, visitando a la familia. Cuando vengo mi chamba es pasear a este loco.
Te sonrió haciéndose el simpático, mientras el perro husmeaba entre tus pies haciendo los mismos ruidos que hace un cerdo.
...mierda todavía en la mano. Tú esperaste a que dijera algo más, pero no lo hizo.
...acariciar a un perro. Viste como le pidió permiso a Genaro...
Aquí cambia la frase para no repetir faltado y faltaban: Siempre te gustó, ¿te habrá faltado determinación para hacerlo tuyo?, herramientas no te faltaban...
Al final haces pensar que podría haber sido el amor de la vida de ella. O incluso el padre del niño. Pero arriba lo describes solamente como alguien que le gustó y que nunca "hizo suyo". Eso tal vez puedes pensarlo a ver si lo dejas así, o lo haces más intenso. Pero me gustó y está bien escrito.