sábado, 23 de febrero de 2019

La Serpiente. Héctor. Feb 23, 2019

La Serpiente

     Llegué un poco tarde a la mansión de Uriel. Me entretuve porque estuve esperando a que Pedro se fuera a dormir antes de salir del palacio. Quería ahorrarme las preguntas de porqué y a dónde salía. Sé muy bien que a nadie en el cielo le gusta la idea de que hagamos estas fiestas, pero la verdad ¡me encantan!, no me las puedo perder. Especialmente las que organiza Uriel. La última vez armó una carrera para ver quién era el más rápido en ir por la Espada Ardiente y traerla a la fiesta. Incluso puso un premio, el ganador se llevaría la Esfera del Sol. Lo hizo avanzada la noche cuando todo el mundo estaba hasta las alas de borracho, y con tanta seriedad que hubo ocho competidores. Todavía se aguantó unos minutos después de que el último saliera a toda velocidad, antes de retorcerse de la risa. Y hasta los que estábamos ahí, de forma francamente vergonzosa, nos tardamos en recordar que ni la Espada ni la Esfera existen. Claro, las oímos mencionar con tanta frecuencia entre los hombres que de pronto ni nosotros nos acordamos de que todo es pura mitología. Nuestra vergüenza no impidió, después de las carcajadas, que corrieran las apuestas para ver quién era el primer competidor en darse cuenta de lo idiota que había sido. Conforme fueron regresando, los recibíamos con alaridos y ovaciones, festejando la proeza de ser tan bestia. Hasta la fecha nos seguimos riendo de eso.
Al entrar al vestíbulo me encontré a Rafa, me saludó efusivamente y de inmediato me llevó con los demás, que estaban reunidos en una mesa de la terraza, platicando ruidosamente y muy bien atendidos.
      ¡Hey Mike!
Me saludó Gabriel levantándose para darme un abrazo.
      Al fin llegas, creímos que ya no venías.
      Sí, se me hizo tarde, ¿cómo van?, ¿ y Sariel?, ¿tampoco ha llegado o se fue a buscar la Espada Ardiente?
Pregunté mientras iba saludando a los demás.
La carcajada de Remi retumbó en la mesa y me respondió con su vocerrón de tenor:
      Se fue por hielo, o al menos eso dijo, ¡es capaz de haber ido por la espada!
Y volvió a reír de buena gana.
Me instalé en la mesa y me serví un whisky. La música electrónica me aceleró el pulso y miré alrededor, había cuerpos rebotando por todos lados. De repente apareció Uriel, abrazando a dos bombones impactantes y nos presentó con una de sus sonrisas encantadoras.
      Mis queridos amigos, les presento a Samza y a Lizz. Samza es hermana de Mefisto, así que cuidadito con ella, ya saben que su hermano tiene mal genio, y Lizz es prima de Fausto, están aquí de visita, atiéndanlas bien y sean educados.
Todos balbuceamos algún tipo de saludo a la vez sin quitarles los ojos de encima, eran verdaderamente guapas, no, no guapas, más bien súper sexis. Seguramente nos veíamos tan tontos como nos sentíamos.
      Así que ustedes son los famosos siete.
Nos dijo Lizz paseando su mirada por cada uno de nosotros. Sus ojos eran de un color azul profundo que te atrapaba como mosca en una telaraña.
      Seis de siete, para ser exactos, nos faltan Raguel, que al parecer anda medio depre, no quiso venir. Pero, por favor, acompáñenos, ¡uf!, de haber sabido que los caídos tenían parientes tan guapas los visitaría más seguido.
Contestó Sariel que en ese momento les acercaba un par de sillas y hacía que todos nos moviéramos para hacerles espacio en la mesa.
      No te creo que alguna vez los hayas visitado, nunca te he visto en el infierno.
Las bromas continuaron y el ambiente era cada vez más prendido. Después de un rato Rafa se llevó a Lizz a bailar, y Remi acaparó a Samza con quién sabe qué cuentos de resucitados, que aparentemente le resultaban fascinantes. Los demás seguimos charlando y bebiendo de lo más a gusto.
La noche ya estaba bastante avanzada cuando reapareció Uriel y sin más me gritó:
      Mike, cuéntales a las chicas la historia del conejo, ¡no la conocen!
Antes de que pudiera decir algo, lo secundó Remi con su magnetófono:
      ¡No puedo creer que no la conozcan!, todo el mundo se la sabe, está muy buena, ¡cuéntala Miguel!
Lizz, que venía llegando con Rafa, ambos sudados después de andar brincando como maniacos en la pista de baile, preguntó que de qué historia hablábamos.
      Es una historia muy vieja, literalmente de cuando Dios creó al hombre.
Les expliqué.
Sariel, que traía la novena botella de whisky y la ponía al centro de la mesa, emitió una risita como de loco.
-Todo el lío de la manzana y de Eva y de la expulsión del jardín y demás, Miguel es uno de los actores principales en el asunto y su versión es la mejor.
Rellenó los vasos vacíos y se instaló en su silla admirando con gusto el color dorado del líquido recién renovado en el suyo.
Para ese momento Lizz y Samza ya me jalonaban ansiosas para que empezara a hablar.
      Ok, ok, está bien.
Me acomodé en la silla y viendo las caras de todos que de pronto se quedaron muy quietos y callados, estuve a punto de echarme a reír pero me contuve y empecé el relato.
– Bueno, pues como decía Sariel, se trata del lío de la manzana porque Dios puso el árbol del conocimiento en el jardín del Edén y les dijo a Adán y a Eva que no comieran de ese fruto, ¿cierto? …
      Sí, sí, y la serpiente la convenció de comerlo y que ahí se fastidió el asunto.
Interrumpió Remi acompañando su comentario con otra de sus carcajadas con exceso de volumen.
– Bueno, a ver, vamos poniendo las cosas en contexto: en primer lugar, ¿cómo para qué iba a poner Dios un árbol que se supone que tiene el poder de otorgar el conocimiento del bien y el mal, en el mismo lugar donde acababa de crear un nuevo ser, en pleno proceso de desarrollo, diciéndoles que coman de todo lo que quieran, excepto de ese?. Para quienes no conocen a Dios, tal vez suene creíble, pero cuando sabes lo meticuloso y lo ordenado que es, te das cuenta de lo ridículo de la idea. Vamos, Dios tenía scripts de pruebas exhaustivos que seguía con todas y cada una de sus creaciones, que iban desde los aspectos más básicos como el instinto de supervivencia, hasta los más elaborados. No andaba con jaladas, le gustaba que todo fuera exactamente como lo había planeado. Llevaba un control perfecto de todo y cada cosa estaba en su lugar. O casi…
      De acuerdo, tampoco suena lógico el asunto de la serpiente.
      Muy simple Samza, es que nada de eso fue así. Empezando por el famoso Jardín del Edén, ¿tú sabes cómo era?
      No realmente, nunca se me ocurrió que fuera diferente a lo que los hombres dicen.
      El Jardín del Edén es simplemente un nombre genérico que los hombres usan, en realidad eran miles de pequeños jardines, todos separados y aislados unos de los otros. En cada uno Dios tenía diferentes creaciones en diversos estados de evolución. De pronto entró en, digamos, un frenesí creativo y saturó todo el espacio disponible, así que para cuando le llegó la inspiración para este nuevo ser que sería el hombre, no tenía donde ponerlo. Mandó a los ángeles a que acondicionaran un jardincito en la parte de atrás del palacio celestial que estaba medio abandonado, limpiaron la hierva, puso unos arbustos de flores y un par de arbolitos. El manzano ya tenía mucho ahí y rara vez se recolectaban las manzanas, como siempre hay tantas frutas en el palacio, nadie les hacía el menor caso. El sitio no tenía ninguna gracia.
      El de las barricas, ¿te acuerdas Remi?
      Claro, me acuerdo del día que Dios nos pidió que buscáramos una carreta porque le iba a mandar las barricas a Santy para se las humeara y luego, bien inteligentemente, te desapareciste y me tocó a mi sólo organizar que las cargaran y se las llevaran al infierno. Condenado Rafa.
Nuevamente su risotada inundó toda la terraza.
      O sea que el Jardín del Edén no tenía nada de Edén.
      No Samza, nada, y no sólo eso, ¿sabías que Adán no era Adán y Eva no era Eva?
      A ver, explícate.
Pues resulta que Dios no le había puesto nombre a su creación. En ese momento simplemente les decía Eros y Eras, no les había llamado hombre y mujer, ni mucho menos Adán y Eva. Yo creo que ni él mismo sabe en qué momento se transformaron en eso.
      ¿Y entonces la serpiente tampoco era serpiente?
      Sí, la serpiente sí era serpiente Lizz, esa ya tenía tiempo creada y estaba prácticamente lista para ser enviada a la tierra.
      Pero primero tenía que hacer que Eva se comiera la manzana, ¿no?
      No precisamente, Dios la había puesto en una pequeña terraza que daba justamente al jardín del que estábamos hablando, como no requería el gran espacio, y por ahí no pasaba nadie, era un lugar suficientemente adecuado. O sea que en realidad la serpiente ni siquiera estaba con ellos.
      ¿Entonces cómo acabó en el árbol del bien y el mal?
Por un momento sus ojos de telaraña tan azules me atraparon y tardé un poco más de la cuenta en responder.
      Digamos que a todos nos puede fallar el cálculo, y nunca existió un árbol del bien y del mal, era un manzano común y corriente. Además Dios nunca impuso condiciones de que esto sí lo puedes hacer y esto no. Con respecto a la serpiente… bueno, para que entiendan esa parte les tengo que explicar otra, ¿ustedes saben cuál fue la creación favorita de Dios?
      ¿Qué no fueron los hombres?
      Nop, ¿tú Samza?
      Pues alguien me dijo una vez que eran los caballos, pero no sé.
      Mmmm, sí, los caballos son una de sus grandes favoritas, pero la que verdaderamente adoraba, la que lo traía loco y que se rehusaba a mandar a la tierra, su gran amor era…
Gabriel tamborileó la mesa agregando un toque de suspenso al momento antes de que yo siguiera:
      Ni más ni menos que el conejo.
      ¡Conejo!, ¿es en serio?
      Sí guapas, esos roedores peludos eran su fascinación, pasaba horas con ellos y los tenía como reyes. Le gustaban tanto que no quería mandarlos a la tierra aunque para todos era muy claro que ya estaban más que listos para sacarlos del jardín, y ¡uy!, cuidado con el que les tocaran un pelo porque se ponía furioso.
      ¡Pregúntale aquí a Gabo cómo le fue el día que se le ocurrió bromear diciendo que se le antojaba un caldito de conejo!
Gabriel fue el primero en reírse, y Rafael lo siguió mientras nos decía entre risas:
      ¡Nunca se me va a olvidar eso! Yo estaba hablando con Dios cuando aquí a Gabito, que estaba platicando con Pedro, le pasa un conejo entre las piernas, y se le ocurre decir “agárralo y hacemos un caldito”, bueno… de milagro no sumaron un caído más con Santy ese día. Yo me quedé como piedra viendo cómo se le fue transformando la cara a Dios cuando lo oyó, y te juro que por poco le sale fuego de la nariz. Se volteó y le dijo “Gabrielito, mijo, mira, necesito que me hagas un favor”, y que me lo mandan con los querubines a limpiar los jardines. ¡Que risa!
      Sí, ni me lo recuerdes, ¡pensé que iba a hacer un caldito conmigo! Sus conejos eran intocables. No les ponía nombres pero luego te decía “el de las orejas suaves”, “el del cachetito negro”, “el gris de ojitos tristes”, como si los demás tuviéramos la más remota idea de cuál era cuál, o como si todo el mundo supiera distinguir entre tanto conejo.
      Su favorito era uno bien pequeño de color café claro como chocolate con leche, con el pecho, las patas y las puntas de las orejitas de color blanco. No lo soltaba en todo el día, ¡le encantaba! Lo tría para todos lados.
      ¡Y sí que había conejos chicas!, ni se imaginan.
Se escuchó la voz en do mayor de Remi, mientras iba rellenado los vasos vacíos con generosas porciones de whisky.
      Llegó un momento en el que los conejos se empezaron a salir del jardín donde estaban. Eran tantos que los querubines que los cuidaban ya ni sabían por dónde se les escapaban. Los veías arreando conejos por todos lados. Eran verdaderos pastores de conejos. Y los jardines, tanto de creaciones de Dios como los de placer dentro del palacio empezaron a llenarse de hoyos y madrigueras. ¡Y pregúntenle a Sariel como estaban las cocinas!
      Eran un desastre, los querubines que preparaban la comida tenían que resurtir las alacenas a diario y lavar todos los utensilios hasta cinco veces al día porque de cada gaveta que abrían salían conejos.
      Y Dios no quería mandarlos a la tierra, estaba feliz viéndolos por todas partes.
      ¡Cómo me lo perdí!, me hubiera encantado ver el cielo invadido de conejos, ¡que cómico!
      Pues para los que vivíamos ahí no fue tan gracioso Samza, todos los días vivíamos con la esperanza de que Dios decidiera que ya había sido suficiente y mandara a su ejército de conejos a la tierra. Pero no, él estaba encantado. Ya lo seguían como perritos por donde quiera que andaba, hubieras visto a Dios y su séquito de conejos, de verdad estaba para partirte de la risa.
      No puedo creer que no me enteré, hubiera ido sólo para ver eso.
      Así estaba la cosa, y ya saben, hasta que un día… la serpiente, quién sabe cómo, se sale de la terraza y va a dar con Eras y Eros. En un inicio los querubines la regresaban a la terraza y listo, pero la serpiente siempre encontraba la manera de regresar al jardín. Todos los días había que estarla buscando y sacando, hasta que el asunto fue perdiendo importancia, y eventualmente la serpiente acabó mudando su residencia definitivamente. Pero eso no fue un problema, la cosa se complicó cuando los conejos también empezaron a ir a ese jardín.
      Uuuuuu, conejos y serpientes, mala combinación…
      Exacto. Al principio los conejos no se metían, se asomaban y, como son nerviosos y precavidos, al menor movimiento salían despavoridos. Eras hacía esfuerzos para que se acercaran, después de todo eran una ternurita, ¿no?, pero los conejos se asustaban y se iban. La serpiente, muy astuta como sabemos, le sugirió que les ofreciera una manzana, y a base de perseverancia, un día por fin logró que un conejo se acercara a comer del fruto. A partir de ahí fue fácil, un conejo trajo a otro conejo, una manzana se convirtió en dos, tres, cinco, diez manzanas y por cada una había dos, tres, cinco conejos. Al rato el jardín sucumbió a la invasión conejil. Y La serpiente… a darse un manjar.
      Aaaah, ya me imagino lo que pasó…
      Pues sí, por supuesto era muy complicado darse cuenta de que faltaban conejos porque cada vez había más, no menos, claro, hasta que un buen día Dios pregunta por chocolate-con-leche y… chocolate-con-leche no aparece por ningún lado. El palacio entero se volcó en la búsqueda, incluyéndome a mi. Para ese momento Dios ya traía un humor de los mil diablos.
      Nooooo, ¿y descubrieron lo que le pasó?
      Ni más ni menos que aquí nuestro Arcángel Miguel, jefe del ejército celestial… mejor conocido desde ese día como ¡El Detective Chocolatín!, fue quien lo descubrió.
      Muy chistosito Rafael, sí, yo tuve la mala suerte de ir a buscar al jardín de Eras y de casualidad noté una bola a mitad del cuerpo de la serpiente. Por supuesto no había manera de saber si esa era su comida o el postre de chocolate, pero fue perfectamente claro lo que estaba pasando.
      ¿Y qué hiciste?, ¿le dijiste a Dios?
      ¿Qué opción tenía?, ¡y ahí fue cuando ardió Troya! No tienen idea de cómo se puso Dios, lo que le sigue de furioso, después de gritonearle a todo el mundo por su evidente negligencia y de amenazar a más de uno de mandarlos directamente con los caídos en ese mismo momento, interrogó de forma no muy fraternal a Eras y Eros, y tras entender cómo habían pasado las cosas, decidió que ya estaban listos para irse al carajo, todos. Y dicho y hecho, les dio una patada en el trasero y los mandó a la tierra. Y cuando digo todos, es todos, incluidos los conejos, y todas las otras creaciones que tenía en los jardines. De golpe se vació el paraíso y así empezó, de la noche a la mañana, la vida en la tierra con todas las creaturas de Dios.
      ¡Que buena la historia!
      Oye, pero pobres hombres, al fin y al cabo no tuvieron nada que ver con el asunto, al menos esa parte de la historia se ve que tiene algo de verdad, todo fue por culpa de la serpiente.
      Mira Lizz, como el mismo Dios lo dijo tiempo después, al fin de cuentas todos actuaron conforme a su naturaleza, tal como habían sido preconcebidos. Realmente no había delito que perseguir.
      Y no sólo eso mi reina, en el palacio, aunque nadie lo dice, la serpiente es como un héroe celestial, ¿o no Mike?, Santa Serpiente creo que le dicen.
No puede evitar reírme antes de responderle.
      Pues si tú hubieras pasado todo ese tiempo en el palacio rodeado de conejos, también tú la considerarías así mi querido Uriel.
Para cuando terminé mi relato ya estaba amaneciendo, y aunque ninguno de nosotros tiene necesidad real de dormir, o para el caso, comer o beber, ya que lo hacemos por puro mundano placer, nos empezamos a despedir y poco a poco los jardines y la terraza se vaciaron. Por azares del destino, de pronto me encontré sólo con Samza. Lizz se había ido muy abrazadita de Uriel. Como si fuera lo más natural del mundo, le tomé la mano y nos fuimos juntos a la mansión. ¡Me encantan estas fiestas!

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho el cuento. Los diálogos fluyen muy bien y realmente no es importante quién dice qué. A pesar de eso sí se entiende muy bien. Solamente tienes que mejorar la puntuación. Abajo te hago algunas recomendaciones. El inicio la verdad se me hace muy confuso y obscuro comparado con el diálogo que es muy ágil. Yo quitaría del inicio las palabras mansión y palacio. Y más adelante no me gusta la expresión vaso vacío. Pero eso es mi gusto. Puedes dejarlo así.

    1.- Hay que poner sangría en las narraciones después del diálogo y en el punto y aparte. La única forma en que no pones sangría es cuando es un cambio de párrafo, es decir un tema diferente.
    2.- ...que organiza Uriel. La última vez armó... Entre "Uriel" y "La última ", sugiero un punto y aparte para separar el recuerdo.
    3.-Sugiero ...premio: el ganador se llevaría la Esfera del Sol.
    4.- Debe decir "La hizo avanzada la noche" porque hablas de una carrera.
    5.- "y con tanta seriedad que hubo ocho competidores. Todavía se aguantó unos minutos después de que el último saliera a toda velocidad, antes de retorcerse de la risa. Y hasta los que estábamos ahí, de forma francamente vergonzosa, nos tardamos en recordar que ni la Espada ni la Esfera existen." No entiendo por qué dices con tanta seriedad y luego que tienen risa, ni la relación que tiene con el número de competidores porque no pusiste antes una referencia, por lo que ocho a mí me pueden parecer pocos para una carrera. Hay que aclarar eso. Tampoco queda claro a qué te refieres con forma vergonzosa y abajo también pones "nuestra vergüenza" y no queda claro por qué la tienen.
    6.-"De repente apareció Uriel, abrazando a dos bombones impactantes y nos presentó con una de sus sonrisas encantadoras." Sugiero aclarar quien presenta a quién y de quién es la sonrisa. Por lo que sugiero: De repente apareció Uriel, abrazando a dos bombones impactantes y con una de sus sonrisas encantadoras, (o mejor "su sonrisa encantadora") las presentó.
    7.- "Contestó Sariel que en ese momento les acercaba un par de sillas y hacía " Sugiero: Contestó Sariel acercando un par de sillas, haciendo que ...

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  2. 8.- Hay que revisar la puntuación de los diálogos. Creo que deberías separar más con punto las oraciones en lugar de hacer oraciones más largas con comas. Pero haz una lectura en voz alta y así corriges la puntuación. Cuando abras signos de admiración empieza con mayúscula.
    9.- "...– Es una historia muy vieja, literalmente de cuando Dios creó al hombre.
    Les expliqué.
    Sariel, que traía la novena botella de whisky y la ponía al centro de la mesa, emitió una risita como de loco.
    -Todo el lío de la manzana y de Eva y de la expulsión del jardín y demás, Miguel es uno de los actores principales en el asunto y su versión es la mejor.
    Rellenó los vasos vacíos y se instaló en su silla admirando con gusto el color dorado del líquido recién renovado en el suyo."
    Sugiero: "– Es una historia muy vieja, literalmente de cuando Dios creó al hombre --les expliqué.
    Sariel, que traía la novena botella de whisky y la ponía al centro de la mesa, emitió una risita como de loco.
    -Miguel es uno de los actores principales en todo ese lío de la manzana y de Eva y de la expulsión del jardín y demás. Su versión es la mejor --rellenó los vasos vacíos, y se instaló en su silla admirando con gusto el color dorado del líquido recién vertido en el suyo."
    10.- " ...excepto de ese?. Para quienes no conocen a Dios.." después de un signo de interrogación o admiración ya no es necesario poner punto y debes empezar con mayúscula. Revisa todo el texto siguiendo estas reglas. "... del Edén, ¿tú sabes cómo era?..." debe decir "... del Edén ¿Tú sabes cómo era?..." más adelante "...que estábamos hablando. Como no requería el gran espacio, y por ..." también "...Digamos que a todos nos puede fallar el cálculo. Y nunca..." Sugiero "¿Qué? ¿No fueron los hombres?" El vocativo siempre va entre dos comas: Y no sólo eso, mi reina, en el palacio...
    11.- Hay dos párrafos que no entendí: 1 "La serpiente, muy astuta como sabemos, le sugirió que les ofreciera una manzana, y a base de perseverancia, un día por fin logró que un conejo se acercara a comer del fruto. A partir de ahí fue fácil, un conejo trajo a otro conejo, una manzana se convirtió en dos, tres, cinco, diez manzanas y por cada una había dos, tres, cinco conejos. Al rato el jardín sucumbió a la invasión conejil. Y La serpiente… a darse un manjar."

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