Culero
No estaba seguro de haber leído correctamente las señales, por un momento
estuvo a punto de dar media vuelta y olvidar el asunto. Pero cuando ella abrió
la puerta y en su rostro se dibujó una sonrisa de oreja a oreja, todas las
dudas se disiparon. Le entregó el ramo de flores y la botella de Château
Margaux que había escogido con especial cuidado para la ocasión. Ella se
lo agradeció encantada y lo invitó a pasar. Mientras colocaba el ramo en un
florero, él fue a la sala y enlazó su celular al equipo de audio Bosé para
poner música. Luego en la cocina, le ayudó a servir unos finos canapés en un
platón con forma de estrella de mar, descorchó la botella y sirvió dos copas. Ambos
se instalaron en la sala a la luz de las velas. Todo fluyó a las mil
maravillas, el vino, la música, las caricias, los besos, el movimiento
rítmico de los cuerpos, el sudor, más caricias, más besos. Con delicadeza, sin
prisas. Ella se veía más hermosa que nunca. Su marido estaría fuera al menos
tres horas. Media hora de camino al gym, una hora de ejercicio, una hora de
sauna y baño, media hora de regreso. Y eso, si no se quedaba a cenar con los
amigos. Ambos conocían bien la rutina.
–
¿Cómo
sigues de la rodilla?
Le preguntó su hermano
rompiendo bruscamente el hilo de sus recuerdos y devolviéndolo a la realidad.
–
Bien
bro, ya sabes, es cosa de reposo sobre todo, lo malo es que se ve que la
recuperación va a tomar mucho tiempo.
–
Bueno,
pues cuídate, y espero que regreses pronto, los días que toca pierna me aburro
sin mi parner. Hacer la rutina sólo está de hueva.
Su hermano le puso una mano en el hombro al tiempo que se encaminaban
juntos al estacionamiento.
–
Sí,
yo igual espero que sea pronto, extraño no venir al gym ese día.
Al terminar la frase una pequeña mota como de polvo voló en su cerebro y
fue creciendo hasta convertirse en algo que le pareció la palabra “culero”,
pero justo en ese momento la atrapó en un puño neuronal y la refundió en un
oscuro rincón del que no podría salir nunca más. Luego sonrió, se despidió de él,
subió a su auto, y volvió a pensar en ella.
Me encantó. Está casi listo.
ResponderBorrarSugiero:
1 Quitar "Al principio" e iniciar en No estaba seguro... olvidar el asunto, pero cuando...
2 Me parece muy rápido que ella reciba las flores y luego luego el abra la botella de vino. Sería mejor darle un poco más de tempo antes de que la abra. Lo solucionas con una frase. Sobre todo que abajo dice "sin prisas".
3 Y eso, si no se quedaba...
4 Sangría antes de "Su hermano le puso..." .
5 No dejar el espacio entre el diálogo y "Al terminar" y poner sangría antes de "Al terminar".
6 Corregir esto "fue creciendo hasta lo que parecía la" puede ser " fue creciendo hasta convertirse en algo que le pareció..." .
7 Yo quitaría la palabra pero en " pero justo en ese momento".
8 Qué tal si cambias "del que no pudiera volver a salir" por "del que no podría salir jamás". Me suena más definitivo.