viernes, 5 de abril de 2019

MUJENAJE


Llevamos ya, mucho tiempo juntos aquí…Nos gustaría saber qué estamos haciendo aquí, pero sabemos que al encontrar la respuesta, tacharán de loco al desgraciado que la encuentre, probablemente nos aseguraremos de que deseé nunca haber nacido, aquí los minutos son oscuros, y las horas ni se diga, parece que ya nos acostumbramos, pero la esencia de nuestros actos dice lo contrario, despertamos enchuecados entre cumbres de lodo usadas como almohadas y con una separación indiscutible entre nosotros, el ver a un par durmiendo pegados resulta siempre en una burla catastrófica, el itinerario prosigue en rascar desesperadamente las paredes y suelos de éste lugar húmedo y sombrío con la esperanza de hallar entre los lodos, algún mísero insecto que fue lo suficientemente valiente para escarbar tan profundo en la tierra o cualquier rebanada de materia orgánica que sirva de alimento y nos permita seguir con las peleas constantes y las pruebas de masculinidad, aquí los hombres se dan de cabezazos entre sí para pasar el rato, rodean a los dos concursantes en un círculo de espectadores quienes a lo largo del duelo van armando sus apuestas, se juegan porciones de comida, una que otra artesanía fabricada con el mismo lodo que pisamos o algún diente de los concursantes anteriores…De vez en cuando, cuando todos coincidimos en la desesperación ilusoria, nos deleitamos con una danza frenética marcada por los cantos de algunos privilegiados que han logrado entonar una cadencia de tres notitas que muevan el corazón de la mayoría de nosotros, esos son los únicos momentos donde parece ser que nos olvidamos de quiénes somos y genuinamente nos queremos entre nosotros y a nosotros mismos, pero éste acto siempre es interrumpido abruptamente cuando entre la multitud se divisan a dos pillos propinándose unos abrazos y besos ó demostrándose el amor mutuo que se tienen, la última de éstas danzas terminó con un par de éstos amarrados del cuello con cuerdas hechas de su propia cabellera y los tobillos atados a la cintura para que no toquen el suelo que está tan cerca del techo, y puedan así morir ahorcados, ahora solo forman parte de la decoración y seguimos en una especie de luto silencioso en donde nadie se atreve a decir palabra alguna por el bloqueo de motivación conversativa que éstos colgados proporcionan, hay un cuidador al que algunos interesados se le acercan y le pagan con cualquier bien de su interés para que éste les preste una hoja filosa que quien sabe como logro construir para hacerles a los cadáveres una delgada incisión en alguna de las venas abultadas del cuello y ver la sangre chispotear por todas partes, unos solo cortan y se sientan a ver la sangre brotar, otros la recolectan en receptáculos de barro y se la beben o la usan para pintar y otros simplemente se la embarran en el cuerpo y disfrutan los momentos en los que el rojo vivo permanece intacto justo antes de proceder a oxidarse y convertirse en el marrón lodoso que todos conocemos, la sangre parece ser el unico color que conocemos además de los tonos de nuestras pieles y las gamas de verde que encontramos en algunos insectos, qué irónico es, el hecho de que lo que más nos atrae a la vista y brinda aunque sea una pisca de sentimiento, yace en el interior de nosotros mismos y aún así, todavía, no aprendemos a amarnos.
Después de un par de días, el aroma putrefacto de los homosexuales muertos se volvió insoportable y me tocó a mí proseguir con lo debido, se me dió la tarea de destenderlos y moverlos a la recámara donde los otros individuos que sufrieron el mismo destino que éstos que voy cargando están siendo tragados por el suelo, ésta tarea es algo tediosa, ya que hay romper la entrada de barro para ingresar, y reconstruirla al salir, la pestilencia es tan infecciosa que algunos desafortunados han muerto ahí realizando mi tarea, me he vountariado las últimas tres ocasiones que él hacer ésto se requirió…disfruto el tiempo a solas y nadie se atreve a venir a preguntarme por que me tardo tanto en salir…los hombres no son tan mala compañía cuando no pueden hablar, al morir parece ser que se vulven mejores oyentes y no me tengo que preocupar por miradas juzgadoras ya que siempre mantienen la misma o la que yo le asigne moviendoles sus labios, cejas y pómulos, siempre me gusta mantener unos cuantos con los ojos cerrados como si se hubieran quedado dormidos y pensar que los aburrí, al final es lo que único que me impulsa a regresar con los vivos, si no fuera por eso, creo que estaría ahí sentado ahora mismo…Ésta vez acomode a la nueva audiencia juntos, abrazándose los hombros y con la cabeza de uno acostada en el hombro del otro, les hablé un poco sobre un nuevo color que solo se presenta cuando duermo, con la esperanza de que me ayudarán a nombrarlo, supe que ellos mostrarían más asombro que aquellos fuera…Dada la extrema concentración de materia descompuesta que hay aquí, éste es un buen lugar para escarbar en busca de insectos, a éstos les encanta venir a succionar los ojos de los hombres después de que el párpado se descompone por completo y queda el esférico a la interperie…Encontré uno que jamás había visto antes, su cuerpo era alargado y carecía de patas y estaba pintado con un color nuevo tambíen, lo amé al instante y decidí no comérmelo, al contrario, delicadamente lo depósite en la nariz de uno de mis espectadores y ví como se ondulaba hasta sus globos oculares y deleitaba ese manjar gelatinoso, continúe escarbando y me levanté una uña al topar con algo muy duro, más duro que los huesos de los hombres, intenté con golpes hasta que mis nudillos sangraron pero solo conseguí un par de grietas, tomé el unico cráneo lo suficientemente fresco de uno de los primeros ilusos que se acostaron aquí, lo tomé de los agujeros oculares y lo rompí contra ésta barrera hasta que se destrozó por completo, entré todo el agrietamiento se escurrió un rayo de luz que en un principio me quemó el ojo y me desmayó, al despertar, con más cuidado, puse mi mano frente a él, ví mis arterias transparentarse por debajo de mi piel y supe que ahora, no tenía que haber dolor para ver el delicioso rojo…rasqué un poquito más hasta que mi puño cabía a través del agujero, saqué mi brazó completo y sentí un calor inigualable, saqué mi otro brazo para serciorarme de que ésto fuera real, me asomé poco a poco, primero viendo de entre mis manos para no incandilarme hasta que mis ojos lograron acostumbrarse, a través de éste pequeño agujero ví cosas que ni en mis más profundos sueños divisé, un camino de tierra limpia enmarcado por hilos verdes amarrados a un mástil marrón claro seguido por hileras de copias éstos, supe que estaban vivos a pesar de que no se movían o decían nada, incluso se veían más vivos que yo, días pasaba yo viendo a través de éste agujerito hasta que pasó algo que desenfrenó mi felicidad, escuché pisadas livianas venir desde mi izquierda, primero pensé que alguno de los muertos cambió de opinión y decidió despertar pero después me dí cuenta de que las pisadas venían del otro lado del agujero, en un instante se apareció frente al agujero…un pie…un pie brillante, con una tez naranjosa y cubierto por una piel tan suave que se percibe la suavidad con solo verlo, dedos encascados por uñas perfectas exentas de la más mínima partícula de mugre y ni un solo vello se veía ni por arriba ni por los lados de éste pie, el pie fue seguido por una sombra llena de curvas y se fue alejando con una cantaleta tan delicada, una voz tan suave, una voz que ningún hombre podría imitar, tocaba agudos incomparables con la gruesa voz de un hombre y su sombra reflejaba a la altura de su cabeza un conjunto de alargados cabellos ondeando a la merced del viento…Quise llamar a tal ser pero la emoción fue tal que ningún sonido salió de mi boca, pasé días asomado por ese agujero en espera de que se presentara otra vez pero solo escuchaba unas risillas pícaras provenientes de la dirección en la que pié se encaminó hace ya varios días, supe que había más de un pie ya que las risas eran varias y en diferente volumen y tono al mismo tiempo, la idea de que existía más de un solo ser de éstos me hizo aferrarme a éste agujero, grité un par de veces pero eso solo causaba que sus risas cesaran así que decidí no hacerlo por miedo a no volver a escuchar esa música, tomé la decisión adecuada ya que despúes de unos instantes, las risas reanudaron, supe que tenía que hacer algo, supe que tenía que ver a éstos seres con mis propios ojos, teminar de conoccer el resto de su figura, dado a que sabía que contaban con un pie como los hombres, supe que existía la probabilidad del resto de un cuerpo, pasé días con la intriga, ¿Cómo serán sus rostros? ¿Cómo serán sus piernas y sus cabellos?...tuve la idea de que si conseguía como reflejar lo que había del otro lado del agujero, al fin podría presenciar los seres que ahí habitaban, pero de ¿donde iba a sacar yo un espejillo que cumpliera con ésta tarea?...lustré marcos de barro pero ninguno llegaba a reflejar ni siquiera la luz, pulí trozos de hueso hasta volverlos finos como un cabello, pero solo brillaba más el blanco con la luz del agujero, terminé por intriducir mis manos en las vísceras de los cádaveres en busca de piedritas de riñón, brillaban éstas en un verde viscoso y mocoso que supe que podría realizar el trabajo, alcanzé a agarrar un poco de la tierra limpia y blanca que había fuera del agujerito y la frote contra las piedras hasta que agarraron una tez grisácea, amarré cinco con un listón de mi cabello hasta formar un semicírculo lo suficientemente amplio para relfejar de mi nariz para arriba cuando lo miraba directamente, supe que tenía el instruemento adecuado así que esperé a que las risas resonarán para asomar mi nuevo espejillo, pasaron los días y parecía que algo había ahuyentado a éstos seres, no quise esperar así que asomé el espejillo y el reflejo fue más nítido y hermoso de lo que mis más profundos sentidos de belleza pudieran entender, reconocí el pie que ví hace días inmediatamente, se encontraba ésta vez recostado horizontalmente en el suelo, empecé a girar el espejillo y fue revelando un par de piernas que compartían la suavidad visual de éste pie, eran simétricamente perfectas, regordetas de la pantorrilla pero finísimas de los tobillos y las rodillas, después de las rodillas una elevación en la carne de los muslos donde descansaba una mano, mano con lunares que unidos de punto a punto formaban una constelación, unos dedos danzando encima de esa piel hermosa seguida por una serie de brazaletes de colores desconocidos que recorrían desde la muñeca hasta el antebrazo de éste individuo,  un segundo par de labios parecían descansar en la parte media de las piernas de éste ser y me pareció recordar a la entrada que tomé para llegar a éste mundo, coronados por unos vellos oscuros que parecían una pirámide acostada, ví una cintura que parecía la pendiente donde fluye el agua de los manantiales, llenando ese bello ombligo como si fuera un lago y como dentro de ese lago, éste ombligo creaba y resguardaba vida en el vientre que decoraba, dos órganos redondos con un volumen mayor al del pecho de los hombres, tenían la figura que obtiene uno aquí al voltear nuestros tazones redondos de arcilla y ponerle en el centro una mariquita roja , las lineas de la piel en el pecho de éste ser formaban una “y” acostada peinada con los huesos de la clavícula prominentes debajo de un cuello que no mostraba manzana de Adán, pero a sus costados ví lo que sería mis dos partes favoritas de ésta creación, se volvieron mis favoritas por la armonía que crean cuando éstas participan juntas, las puntas del cabello que una vez ví como sombra, descansaban en los hombros de éste ser y se ondeaban en vaivén y acariciaban los pechos y el cuello con la brisa, me daban cosquilleos con solo verlo más no podía apartar la mirada por la transición de color que éstos cabellos presentaban, las puntas onduladas eran rubias como el color que daba la luz al acostarse en la tierra blanca pero conforme se acercaba a la cabeza iba tomando un tono castaño en mechones más gruesos, pero los cabellitos rebeldes que se atrevían a despegarse y volar con el viento se volvían amarillos con la luz, armonía visual nunca antes vista por éstos asperos ojos llenos de lagañas y que no cesan de lagrimear de felicidad, el paradero de los cabellos presentaba un rostro, escondían los cabellos sus orejas, y resaltaban unos pómulos regordetes adornados con pequillas casi gueras que por poco escondían un par de labios carnosos y carmesí que pintaban una sonrisa de sueño que al ascender por el martillo de una nariz equipada con dos esferas metálicas, resultaban en un par de pestañas inclinadas hacia arriba y sellaban con sus párpados, los ojos debajo de la cortina del sueño. Tenía yo que sentir a éste ser, tenía yo que saber lo que se siente tocar algo divino y tan perfecto, no podía yo simplemente pasar el resto de mis días queriendo esa belleza para mí cuerpo, mi cuerpo perdió sentido ante mí junto con el de todos los hombres, no tenía color, no tenía comparación con ésta obra orgánica milagrosa, si tan solo pudiera sentir yo con mis dedos callosos lo que es esa piel tan brillante tal vez ya podría morir en paz, proseguí con moler mis manos ante la pared desesperadamente, conseguí aumentar el diámetro un poco pero no era suficiente todavía, ya que mis falanges no respondían, puse los codos a trabajar hasta que ambos tronaron, me abalanzé con ambos hombros hasta que las clavículas se adormecieron y fue momento que las piernas participaran en la causa, utilizé solo mis pies ya que en caso de que la abertura cediera, necesitaba mis rodillas para pegar el brinco, apoyado en dos masas de sangre amoratada, no me quedaba instrumento más que la casa de mis pensamientos, apreté la mandíbula y me despedí de mis dientes amarillentos, sabía que serían los primeros en doblegarse, pegué tres coscorrones y mi hipótesis se comprobó, saboreaba mis dientes sueltos en un caldo de sangre y saliva que escupí en la pared con la esperanza de aguadar el fango un poco, al sentir el primer agritamiento en mi cráneo, la vista se tornó un poco débil así que tomé unos segundos para recuperarla, mirando hacia el suelo sentía el calor de la sangre deslizarse por mis orejas hasta mi cuello y eso me refirió a la ternura táctil que los dedos de éste ser podrían tener, pegué un coscorrón que me hubiera vuelto campeón en las competencias de los hombres y sin poder ver casi nada, escuché el crujido de la pared y sentí una cantidad mayor de luz, cubrir desde mi frente hasta mi pecho, en cuclillas me despedí de mi hogar y de mis espectadores y pegué un brinco que propulsó todo mi adormecido cuerpo por entre el agujero, que ahora era más como un portal, sentí la tierra suave rascar mi espalda mientras todos los huesos todavía crujían , cuando el concierto de tronidos y estiramientos musculares cesó, escuché por primera vez a éstos másties con hilos verdes hablar, sus palabras eran más como suspiros causados por la estridulación de sus hilos ondeándose al son del viento, sabía que era un idioma lleno de sabiduría y que mi conciencia inocente no podría entender jamás, por primera vez no tuve techo sobre mí, el espacio era infinito frente a mis ojos, con aguas de un color que solo en álgunos ojos de los hombres he visto y espumas blancas repartidas entre aquí y allá, algunas mostraban retratos de figuras que yo había visto antes y otras se dedicaban a resplandecer la luz de esa esfera que sin duda era la autora de todo éste espectáculo, ya que todo lo que ví lo ví reflejado bajo su luz, sentía cómo las lágrimas de mi felicidad lavaban un poco de la sangre seca en mi rostro, la vista ya estaba empezando a ceder y mi cometido no estaba completo todavía, necesitaba a ese ser, necesitaba regsitrar su senitr en mi consciencia antes de que ésta se apagara, cerré los ojos y con fuerza emití un sonido agonizante fuera de todo entendimiento lingÜístico lo más fuerte posible que pude, hasta que sentí un cilindro de piel acostarse en mis labios amoratados, inmediatamente paré el berrinche y supe lo que tenía frente a mí, quise escuchar antes de ver, así que no abrí los ojos hasta que escuche “me encontraste”… despacio, abrí los ojos y morí viendo unos ojos avellanados oscurecidos por un anillo más moro que rodeaba sus pupilas, al fin de cuentas, los ojos era lo único que no había visto todavía.

1 comentario:

  1. 1.- Elimina palabras repetidas. En las primeras líneas, por ejemplo, hay dos "aquí". Y abajo dos "encuentre".
    2.- Sugiero que cambies un poco la puntuación porque este efecto de no poner puntos, lo hace interminable y cansado. Me parece que tal vez eso es lo que quieres provocar en el lector, una especie de flujo de conciencia, pero aun así, creo que debes poner más puntos para darle un descanso al lector y separar ideas.
    3.-Donde dice "se divisan a dos pillos" yo pondría "se divisa a dos pillos" o "se divisan dos pillos".
    4.- Donde dice "quien sabe como logro construir", "cómo" lleva acento. Y no sé si "logro" está en presente o pasado pero si lo quieres poner en pasado también debe tener acento en la "o".
    5.- Me parece que en esta parte hay demasiadas "y": "y se sientan a ver la sangre brotar, otros la recolectan en receptáculos de barro y se la beben o la usan para pintar y otros simplemente se la embarran en el cuerpo y ".
    6.- "la sangre parece ser el unico" único lleva acento , y más adelante hay otro que tampoco tiene acento revísalos todos.
    7.- "ya que hay romper la entrada de barro" falta un "que". "me he vountariado" voluntariado. "las últimas tres ocasiones que él hacer ésto se requirió…" debe decir "las últimas tres ocasiones en que se requirió hacer esto..." Y donde dice "disfruto el tiempo a solas y nadie se atreve a venir a preguntarme por que... " debe decir "por qué".
    8.- "Ésta vez acomode" lleva acento en la "e" acomodé.
    9.- "continúe escarbando y me levanté una uña " Continué.
    10.-"entré todo el agrietamiento" entre.

    Hasta ahí llegué porque es muy largo y no puedo dedicarle tanto tiempo.

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