Llevamos ya, mucho tiempo juntos aquí…Nos gustaría
saber qué estamos haciendo aquí, pero sabemos que al encontrar la respuesta,
tacharán de loco al desgraciado que la encuentre, probablemente nos
aseguraremos de que deseé nunca haber nacido, aquí los minutos son oscuros, y
las horas ni se diga, parece que ya nos acostumbramos, pero la esencia de
nuestros actos dice lo contrario, despertamos enchuecados entre cumbres de lodo
usadas como almohadas y con una separación indiscutible entre nosotros, el ver
a un par durmiendo pegados resulta siempre en una burla catastrófica, el
itinerario prosigue en rascar desesperadamente las paredes y suelos de éste
lugar húmedo y sombrío con la esperanza de hallar entre los lodos, algún mísero
insecto que fue lo suficientemente valiente para escarbar tan profundo en la
tierra o cualquier rebanada de materia orgánica que sirva de alimento y nos
permita seguir con las peleas constantes y las pruebas de masculinidad, aquí
los hombres se dan de cabezazos entre sí para pasar el rato, rodean a los dos
concursantes en un círculo de espectadores quienes a lo largo del duelo van
armando sus apuestas, se juegan porciones de comida, una que otra artesanía fabricada
con el mismo lodo que pisamos o algún diente de los concursantes anteriores…De
vez en cuando, cuando todos coincidimos en la desesperación ilusoria, nos
deleitamos con una danza frenética marcada por los cantos de algunos privilegiados
que han logrado entonar una cadencia de tres notitas que muevan el corazón de
la mayoría de nosotros, esos son los únicos momentos donde parece ser que nos
olvidamos de quiénes somos y genuinamente nos queremos entre nosotros y a
nosotros mismos, pero éste acto siempre es interrumpido abruptamente cuando
entre la multitud se divisan a dos pillos propinándose unos abrazos y besos ó
demostrándose el amor mutuo que se tienen, la última de éstas danzas terminó
con un par de éstos amarrados del cuello con cuerdas hechas de su propia
cabellera y los tobillos atados a la cintura para que no toquen el suelo que
está tan cerca del techo, y puedan así morir ahorcados, ahora solo forman parte
de la decoración y seguimos en una especie de luto silencioso en donde nadie se
atreve a decir palabra alguna por el bloqueo de motivación conversativa que
éstos colgados proporcionan, hay un cuidador al que algunos interesados se le
acercan y le pagan con cualquier bien de su interés para que éste les preste
una hoja filosa que quien sabe como logro construir para hacerles a los
cadáveres una delgada incisión en alguna de las venas abultadas del cuello y
ver la sangre chispotear por todas partes, unos solo cortan y se sientan a ver
la sangre brotar, otros la recolectan en receptáculos de barro y se la beben o
la usan para pintar y otros simplemente se la embarran en el cuerpo y disfrutan
los momentos en los que el rojo vivo permanece intacto justo antes de proceder
a oxidarse y convertirse en el marrón lodoso que todos conocemos, la sangre
parece ser el unico color que conocemos además de los tonos de nuestras pieles
y las gamas de verde que encontramos en algunos insectos, qué irónico es, el
hecho de que lo que más nos atrae a la vista y brinda aunque sea una pisca de
sentimiento, yace en el interior de nosotros mismos y aún así, todavía, no
aprendemos a amarnos.
Después de un par de días, el aroma putrefacto de
los homosexuales muertos se volvió insoportable y me tocó a mí proseguir con lo
debido, se me dió la tarea de destenderlos y moverlos a la recámara donde los
otros individuos que sufrieron el mismo destino que éstos que voy cargando
están siendo tragados por el suelo, ésta tarea es algo tediosa, ya que hay
romper la entrada de barro para ingresar, y reconstruirla al salir, la
pestilencia es tan infecciosa que algunos desafortunados han muerto ahí realizando
mi tarea, me he vountariado las últimas tres ocasiones que él hacer ésto se
requirió…disfruto el tiempo a solas y nadie se atreve a venir a preguntarme por
que me tardo tanto en salir…los hombres no son tan mala compañía cuando no pueden
hablar, al morir parece ser que se vulven mejores oyentes y no me tengo que
preocupar por miradas juzgadoras ya que siempre mantienen la misma o la que yo
le asigne moviendoles sus labios, cejas y pómulos, siempre me gusta mantener
unos cuantos con los ojos cerrados como si se hubieran quedado dormidos y
pensar que los aburrí, al final es lo que único que me impulsa a regresar con
los vivos, si no fuera por eso, creo que estaría ahí sentado ahora mismo…Ésta
vez acomode a la nueva audiencia juntos, abrazándose los hombros y con la
cabeza de uno acostada en el hombro del otro, les hablé un poco sobre un nuevo
color que solo se presenta cuando duermo, con la esperanza de que me ayudarán a
nombrarlo, supe que ellos mostrarían más asombro que aquellos fuera…Dada la
extrema concentración de materia descompuesta que hay aquí, éste es un buen
lugar para escarbar en busca de insectos, a éstos les encanta venir a succionar
los ojos de los hombres después de que el párpado se descompone por completo y
queda el esférico a la interperie…Encontré uno que jamás había visto antes, su
cuerpo era alargado y carecía de patas y estaba pintado con un color nuevo
tambíen, lo amé al instante y decidí no comérmelo, al contrario, delicadamente
lo depósite en la nariz de uno de mis espectadores y ví como se ondulaba hasta
sus globos oculares y deleitaba ese manjar gelatinoso, continúe escarbando y me
levanté una uña al topar con algo muy duro, más duro que los huesos de los
hombres, intenté con golpes hasta que mis nudillos sangraron pero solo conseguí
un par de grietas, tomé el unico cráneo lo suficientemente fresco de uno de los
primeros ilusos que se acostaron aquí, lo tomé de los agujeros oculares y lo
rompí contra ésta barrera hasta que se destrozó por completo, entré todo el
agrietamiento se escurrió un rayo de luz que en un principio me quemó el ojo y
me desmayó, al despertar, con más cuidado, puse mi mano frente a él, ví mis
arterias transparentarse por debajo de mi piel y supe que ahora, no tenía que
haber dolor para ver el delicioso rojo…rasqué un poquito más hasta que mi puño
cabía a través del agujero, saqué mi brazó completo y sentí un calor
inigualable, saqué mi otro brazo para serciorarme de que ésto fuera real, me
asomé poco a poco, primero viendo de entre mis manos para no incandilarme hasta
que mis ojos lograron acostumbrarse, a través de éste pequeño agujero ví cosas
que ni en mis más profundos sueños divisé, un camino de tierra limpia enmarcado
por hilos verdes amarrados a un mástil marrón claro seguido por hileras de
copias éstos, supe que estaban vivos a pesar de que no se movían o decían nada,
incluso se veían más vivos que yo, días pasaba yo viendo a través de éste
agujerito hasta que pasó algo que desenfrenó mi felicidad, escuché pisadas
livianas venir desde mi izquierda, primero pensé que alguno de los muertos
cambió de opinión y decidió despertar pero después me dí cuenta de que las
pisadas venían del otro lado del agujero, en un instante se apareció frente al
agujero…un pie…un pie brillante, con una tez naranjosa y cubierto por una piel
tan suave que se percibe la suavidad con solo verlo, dedos encascados por uñas
perfectas exentas de la más mínima partícula de mugre y ni un solo vello se
veía ni por arriba ni por los lados de éste pie, el pie fue seguido por una
sombra llena de curvas y se fue alejando con una cantaleta tan delicada, una
voz tan suave, una voz que ningún hombre podría imitar, tocaba agudos
incomparables con la gruesa voz de un hombre y su sombra reflejaba a la altura
de su cabeza un conjunto de alargados cabellos ondeando a la merced del
viento…Quise llamar a tal ser pero la emoción fue tal que ningún sonido salió
de mi boca, pasé días asomado por ese agujero en espera de que se presentara
otra vez pero solo escuchaba unas risillas pícaras provenientes de la dirección
en la que pié se encaminó hace ya varios días, supe que había más de un pie ya
que las risas eran varias y en diferente volumen y tono al mismo tiempo, la
idea de que existía más de un solo ser de éstos me hizo aferrarme a éste
agujero, grité un par de veces pero eso solo causaba que sus risas cesaran así
que decidí no hacerlo por miedo a no volver a escuchar esa música, tomé la
decisión adecuada ya que despúes de unos instantes, las risas reanudaron, supe
que tenía que hacer algo, supe que tenía que ver a éstos seres con mis propios
ojos, teminar de conoccer el resto de su figura, dado a que sabía que contaban
con un pie como los hombres, supe que existía la probabilidad del resto de un
cuerpo, pasé días con la intriga, ¿Cómo serán sus rostros? ¿Cómo serán sus
piernas y sus cabellos?...tuve la idea de que si conseguía como reflejar lo que
había del otro lado del agujero, al fin podría presenciar los seres que ahí
habitaban, pero de ¿donde iba a sacar yo un espejillo que cumpliera con ésta
tarea?...lustré marcos de barro pero ninguno llegaba a reflejar ni siquiera la
luz, pulí trozos de hueso hasta volverlos finos como un cabello, pero solo
brillaba más el blanco con la luz del agujero, terminé por intriducir mis manos
en las vísceras de los cádaveres en busca de piedritas de riñón, brillaban
éstas en un verde viscoso y mocoso que supe que podría realizar el trabajo,
alcanzé a agarrar un poco de la tierra limpia y blanca que había fuera del
agujerito y la frote contra las piedras hasta que agarraron una tez grisácea,
amarré cinco con un listón de mi cabello hasta formar un semicírculo lo
suficientemente amplio para relfejar de mi nariz para arriba cuando lo miraba
directamente, supe que tenía el instruemento adecuado así que esperé a que las
risas resonarán para asomar mi nuevo espejillo, pasaron los días y parecía que
algo había ahuyentado a éstos seres, no quise esperar así que asomé el
espejillo y el reflejo fue más nítido y hermoso de lo que mis más profundos
sentidos de belleza pudieran entender, reconocí el pie que ví hace días
inmediatamente, se encontraba ésta vez recostado horizontalmente en el suelo,
empecé a girar el espejillo y fue revelando un par de piernas que compartían la
suavidad visual de éste pie, eran simétricamente perfectas, regordetas de la
pantorrilla pero finísimas de los tobillos y las rodillas, después de las
rodillas una elevación en la carne de los muslos donde descansaba una mano,
mano con lunares que unidos de punto a punto formaban una constelación, unos
dedos danzando encima de esa piel hermosa seguida por una serie de brazaletes
de colores desconocidos que recorrían desde la muñeca hasta el antebrazo de
éste individuo, un segundo par de labios
parecían descansar en la parte media de las piernas de éste ser y me pareció
recordar a la entrada que tomé para llegar a éste mundo, coronados por unos
vellos oscuros que parecían una pirámide acostada, ví una cintura que parecía
la pendiente donde fluye el agua de los manantiales, llenando ese bello ombligo
como si fuera un lago y como dentro de ese lago, éste ombligo creaba y
resguardaba vida en el vientre que decoraba, dos órganos redondos con un
volumen mayor al del pecho de los hombres, tenían la figura que obtiene uno
aquí al voltear nuestros tazones redondos de arcilla y ponerle en el centro una
mariquita roja , las lineas de la piel en el pecho de éste ser formaban una “y”
acostada peinada con los huesos de la clavícula prominentes debajo de un cuello
que no mostraba manzana de Adán, pero a sus costados ví lo que sería mis dos
partes favoritas de ésta creación, se volvieron mis favoritas por la armonía
que crean cuando éstas participan juntas, las puntas del cabello que una vez ví
como sombra, descansaban en los hombros de éste ser y se ondeaban en vaivén y
acariciaban los pechos y el cuello con la brisa, me daban cosquilleos con solo
verlo más no podía apartar la mirada por la transición de color que éstos
cabellos presentaban, las puntas onduladas eran rubias como el color que daba la
luz al acostarse en la tierra blanca pero conforme se acercaba a la cabeza iba
tomando un tono castaño en mechones más gruesos, pero los cabellitos rebeldes
que se atrevían a despegarse y volar con el viento se volvían amarillos con la
luz, armonía visual nunca antes vista por éstos asperos ojos llenos de lagañas
y que no cesan de lagrimear de felicidad, el paradero de los cabellos
presentaba un rostro, escondían los cabellos sus orejas, y resaltaban unos
pómulos regordetes adornados con pequillas casi gueras que por poco escondían
un par de labios carnosos y carmesí que pintaban una sonrisa de sueño que al
ascender por el martillo de una nariz equipada con dos esferas metálicas,
resultaban en un par de pestañas inclinadas hacia arriba y sellaban con sus párpados,
los ojos debajo de la cortina del sueño. Tenía yo que sentir a éste ser, tenía
yo que saber lo que se siente tocar algo divino y tan perfecto, no podía yo
simplemente pasar el resto de mis días queriendo esa belleza para mí cuerpo, mi
cuerpo perdió sentido ante mí junto con el de todos los hombres, no tenía
color, no tenía comparación con ésta obra orgánica milagrosa, si tan solo
pudiera sentir yo con mis dedos callosos lo que es esa piel tan brillante tal
vez ya podría morir en paz, proseguí con moler mis manos ante la pared
desesperadamente, conseguí aumentar el diámetro un poco pero no era suficiente
todavía, ya que mis falanges no respondían, puse los codos a trabajar hasta que
ambos tronaron, me abalanzé con ambos hombros hasta que las clavículas se
adormecieron y fue momento que las piernas participaran en la causa, utilizé
solo mis pies ya que en caso de que la abertura cediera, necesitaba mis
rodillas para pegar el brinco, apoyado en dos masas de sangre amoratada, no me
quedaba instrumento más que la casa de mis pensamientos, apreté la mandíbula y
me despedí de mis dientes amarillentos, sabía que serían los primeros en
doblegarse, pegué tres coscorrones y mi hipótesis se comprobó, saboreaba mis
dientes sueltos en un caldo de sangre y saliva que escupí en la pared con la
esperanza de aguadar el fango un poco, al sentir el primer agritamiento en mi
cráneo, la vista se tornó un poco débil así que tomé unos segundos para
recuperarla, mirando hacia el suelo sentía el calor de la sangre deslizarse por
mis orejas hasta mi cuello y eso me refirió a la ternura táctil que los dedos
de éste ser podrían tener, pegué un coscorrón que me hubiera vuelto campeón en
las competencias de los hombres y sin poder ver casi nada, escuché el crujido
de la pared y sentí una cantidad mayor de luz, cubrir desde mi frente hasta mi
pecho, en cuclillas me despedí de mi hogar y de mis espectadores y pegué un
brinco que propulsó todo mi adormecido cuerpo por entre el agujero, que ahora
era más como un portal, sentí la tierra suave rascar mi espalda mientras todos
los huesos todavía crujían , cuando el concierto de tronidos y estiramientos
musculares cesó, escuché por primera vez a éstos másties con hilos verdes
hablar, sus palabras eran más como suspiros causados por la estridulación de
sus hilos ondeándose al son del viento, sabía que era un idioma lleno de
sabiduría y que mi conciencia inocente no podría entender jamás, por primera
vez no tuve techo sobre mí, el espacio era infinito frente a mis ojos, con
aguas de un color que solo en álgunos ojos de los hombres he visto y espumas
blancas repartidas entre aquí y allá, algunas mostraban retratos de figuras que
yo había visto antes y otras se dedicaban a resplandecer la luz de esa esfera
que sin duda era la autora de todo éste espectáculo, ya que todo lo que ví lo
ví reflejado bajo su luz, sentía cómo las lágrimas de mi felicidad lavaban un
poco de la sangre seca en mi rostro, la vista ya estaba empezando a ceder y mi
cometido no estaba completo todavía, necesitaba a ese ser, necesitaba regsitrar
su senitr en mi consciencia antes de que ésta se apagara, cerré los ojos y con
fuerza emití un sonido agonizante fuera de todo entendimiento lingÜístico lo más fuerte posible que
pude, hasta que sentí un cilindro de piel acostarse en mis labios amoratados,
inmediatamente paré el berrinche y supe lo que tenía frente a mí, quise
escuchar antes de ver, así que no abrí los ojos hasta que escuche “me
encontraste”… despacio, abrí los ojos y morí viendo unos ojos avellanados
oscurecidos por un anillo más moro que rodeaba sus pupilas, al fin de cuentas,
los ojos era lo único que no había visto todavía.
1.- Elimina palabras repetidas. En las primeras líneas, por ejemplo, hay dos "aquí". Y abajo dos "encuentre".
ResponderBorrar2.- Sugiero que cambies un poco la puntuación porque este efecto de no poner puntos, lo hace interminable y cansado. Me parece que tal vez eso es lo que quieres provocar en el lector, una especie de flujo de conciencia, pero aun así, creo que debes poner más puntos para darle un descanso al lector y separar ideas.
3.-Donde dice "se divisan a dos pillos" yo pondría "se divisa a dos pillos" o "se divisan dos pillos".
4.- Donde dice "quien sabe como logro construir", "cómo" lleva acento. Y no sé si "logro" está en presente o pasado pero si lo quieres poner en pasado también debe tener acento en la "o".
5.- Me parece que en esta parte hay demasiadas "y": "y se sientan a ver la sangre brotar, otros la recolectan en receptáculos de barro y se la beben o la usan para pintar y otros simplemente se la embarran en el cuerpo y ".
6.- "la sangre parece ser el unico" único lleva acento , y más adelante hay otro que tampoco tiene acento revísalos todos.
7.- "ya que hay romper la entrada de barro" falta un "que". "me he vountariado" voluntariado. "las últimas tres ocasiones que él hacer ésto se requirió…" debe decir "las últimas tres ocasiones en que se requirió hacer esto..." Y donde dice "disfruto el tiempo a solas y nadie se atreve a venir a preguntarme por que... " debe decir "por qué".
8.- "Ésta vez acomode" lleva acento en la "e" acomodé.
9.- "continúe escarbando y me levanté una uña " Continué.
10.-"entré todo el agrietamiento" entre.
Hasta ahí llegué porque es muy largo y no puedo dedicarle tanto tiempo.