domingo, 24 de agosto de 2025

"Malinche y Metamodernidad" de Mariel Turrent

 

¿Qué diablos será eso de la metamodernidad?, me pregunté cuando Miguel Ángel Meza me dijo que le gustaría cambiar el tema de su conferencia por: Literatura y metamodernidad en Cancún: leer y escribir la realidad en el siglo XXI”.

              Le dije que sí, que claro. Confío plenamente en lo que literariamente dice y hace mi padre literario. Así que cambié rápidamente el título en el Blog y me fui de viaje.

              Mi cuñado le había estado insistiendo a mi esposo, que fuéramos a ver el musical Malinche y eso era casi una orden; no dejaría de preguntarle si ya la había visto hasta que consumáramos el acto, así que compramos los boletos aprovechando que íbamos a la Ciudad de México de vacaciones con la familia londinense.  

              El musical se presentaba en el Frontón México y a mi hija le entusiasmaba conocerlo porque habíamos visto juntas la serie de Las pelotaris 1926 producida por The Mediapro Studio para TelevisaUnivision, en el 2023 y reconozco que fue hermoso que, a pesar de estar atrapados en el tráfico de la Ciudad de México, pudiéramos disfrutar las vistas del edificio art decó del Frontón, así como del Monumento a la Revolución iluminado.

              Wikipedia: El Frontón México es un recinto de pelota vasca ubicado en la Plaza de la República, en la colonia Tabacalera de la Ciudad de México. Inaugurado el 10 de mayo de 1929,[2] permaneció cerrado hasta el 10 de marzo de 2017[3] para convertirse en un centro de espectáculos multifuncional para todo tipo de entretenimiento. Denominada como la casa del jai alai en México y se realizan importantes torneos con pelotaris de talla internacional. Fue el primer recinto techado para eventos deportivos de gran escala en la capital mexicana. Actualmente, Frontón México es un centro de entretenimiento del siglo XXI que "tiene la capacidad de acoger una amplia variedad de eventos deportivos, culturales y artísticos".

               A mí me emocionaba que fueraamos todos junto a ver Malinche. Mi hermano tiene tres hijas medio mexicanas y medio inglesas y me parecía que les gustaría ver algo de historia de nuestro país. Aunque yo había leído un par de libros sobre la Malinche y otros donde aparecía como personaje secundario, mi hermano parecía saber bastante porque escucha el podcast The rest is history  y en el episodio de la conquista dijeron que esta no habría sido posible sin la intervención de esta inteligente mujer.

 

El espectáculo            

Con el uso espectacular de pantallas LED las innovaciones han llevado el arte escénico a nuevas alturas, apenas empieza el espectáculo, miento, ya desde la llegada al Frontón México, la escenografía te interna en el mundo de la imaginación de Nacho Cano, el autor de Malinche. Escuchar la música en vivo es un deleite: Cano encontró apoyo en el batería del grupo pop de Maná, El Mariachi Vargas y La Banda del Recodo. Los bailarines y cantantes son artistas talentosos.

              Sin embargo, desde el punto de vista histórico, parece que Nacho no se puso a estudiar. Hernán Cortés antes de partir de España, hace un casting al que acuden varios bailaores de flamenco (todos excelentes, pero se vuelve eterno y agotador). La Malinche aparece poco y en una ocasión la confundimos con la Sirenita y a Cortés con Aquaman, provocándonos una de las tantas carcajadas. En Cuba, el palacio del gobernador está habitado por travestis y chicas en calzones que corren de un lado al otro.

              Si Nacho Cano, en una entrevista realizada por Público en España, dijo que siempre le ha molestado lo premeditadamente mal que se ha contado la historia de ese país, entonces, ¿a qué viene esto?, me pregunté, ¿por qué en lugar de apegarse a la historia echó a volar su imaginación y pone al espectador a cantar: “soy hijo del mezcal, de la espada y del flamenco”?  Me pareció más que una incitación al amor entre España y México, una burla.

              Al final, después de risas y sorpresas por tantas cosas absurdas, no pudimos evitar ser contagiados por la música de Mecano y nos paramos a bailar.

              “¿Qué fue eso?”, nos preguntamos todos al salir. En ese momento coincidimos todos en que nos habíamos divertido, pero Nacho Cano se había fumado algo o metido hongos. Definitivamente era un gran espectáculo, pero en la cuestión historica había salido reprobado.  

              “Pensé que iba a ser algo como lo que hizo Lin Manuel Miranda con Hamilton”, dijo mi hermano y yo coincidí.  “A ver, vamos a ver los comentarios en internet”, dijo mi esposo:

              "Es un tributo a México de Nacho Cano, salí orgulloso de ser Mexicano y la forma en que detalla la conquista desde el punto de vista del amor, lo cambia todo, no ofende, conmueve y siembra de emoción, el mejor espectáculo musical original del 2025, justo ahí, donde todo ocurrió!"

              Los comentarios en  https://malinchethemusical.com/cdmx/opiniones/   sonaban bien. ¿Qué se puede esperar de quienes la producen?

               “No, busca en otra URL que no se llame  malichethemusical”.

               Ahí sí que encontramos burlas, quejas y también halagos de quienes no pretendían saber nada de historia y son fanáticos de Nacho Cano. También nos enteramos de que:  "El que alguna vez fuera pareja de la actriz Penélope Cruz fue detenido bajo acusaciones de contratar a "inmigrantes en situación ilegal" para la filmación de el musical Malinche". (Dejo el enlace para los chismosos:  https://peopleenespanol.com/nacho-cano-grupo-mecano-arrestado-8675193 ).

               El Economista en un artículo publicado el 22 de agosto, 2025 dice : “Malinche entrelaza la fuerza del teatro musical con un concierto en vivo y la elegancia de la danza contemporánea, el flamenco, pop y rock: esto va más allá de la mera cuenta de la historia, lo que hacemos es fantasear sobre la posible unión entre estos pueblos que se dio hace tantos años y partiendo de esa base, generar un macroespectáculo que entra por el ojo primero y luego te llega al corazón”. 

              En intelimedios.com la crítica Avelina Lésper asegura que el guion es incoherente, lleno de chistes malos, sin secuencia dramática ni clímax; los videos de IA son kitsch y no aportan valor estético ni información histórica relevante.  

              Todos estamos de acuerdo.

 

La metamodernidad

Después de haber escuchado la conferencia de Miguel Ángel Meza sobre la metamodernidad, empecé a entender de qué iba la cosa con Nacho Cano y Malinche. Tal vez no le salió tan bien, pero creo que al menos intentó eso. O yo lo entendí así.  Para asegurarme le pregunté a ChatGPT, quién me ha sugerido que lo llame “Lumen”.

              —Lumen, ¿qué opinas sobre el musical de Nacho Cano llamado Malinche?

              Hola M, mi opinión sobre Malinche, el musical (Nacho Cano)

El espectáculo de Nacho Cano, con su ambición y producción descomunal, se sitúa en un lugar destacado dentro del teatro musical contemporáneo…

              Me lanzó tres páginas con listas de lo más destacado, de las críticas más fuertes, cuadro sinóptico del balance general, otra página de conclusiones.

              —Lúmen, resúmelo en un párrafo, por favor.

              Malinche, el musical de Nacho Cano es una superproducción visualmente impactante y de gran éxito en taquilla, con coreografías, escenografía y música en vivo que muchos espectadores encuentran vibrantes y emocionantes. Sin embargo, la crítica está muy dividida: mientras algunos lo ven como una experiencia sensorial innovadora, otros lo consideran superficial, simplista o una visión romantizada de la Conquista que, para ciertos sectores, supone un blanqueamiento histórico.

              —Esto está mejor.

              —Lumen, ¿cómo relacionas este espectáculo con la metamodernidad?

              Muy buena pregunta 👌. Malinche, el musical puede leerse en clave metamoderna porque combina rasgos propios de la posmodernidad (ironía, espectáculo, hibridez cultural) con un retorno sincero a grandes narrativas y emociones, aunque de manera fragmentaria y contradictoria.

  1. Oscilación entre ironía y sinceridad: El libreto mezcla chistes ligeros y guiños casi “Disney” con una aspiración épica de contar el nacimiento del mestizaje. Esta tensión —entre lo solemne y lo frívolo— es típicamente metamoderna.
  2. Hibridación cultural y estética: El musical mezcla flamenco, pop, acrobacias de circo y visualidad contemporánea para narrar un episodio histórico. Esta fusión de registros responde a la sensibilidad metamoderna, donde no se busca pureza estética, sino collage y mestizaje.
  3. Reapropiación de grandes relatos: Mientras la posmodernidad tendía a desconfiar de narrativas totalizantes, Malinche intenta rescatar un relato fundacional (la Conquista, el mestizaje) y darle un sentido emocional y reconciliador. Eso conecta con la metamodernidad, que reexplora los mitos y las utopías con consciencia de su fragilidad.
  4. Ambivalencia ideológica: Precisamente porque oscila, el espectáculo genera lecturas opuestas: para unos es reconciliación, para otros blanqueamiento histórico. Esa ambivalencia no es un defecto casual, sino parte de su condición metamoderna: no afirma ni niega del todo, sino que se mueve en el “entre”.

En síntesis: Malinche encarna rasgos metamodernos al ser un espectáculo híbrido, emocional y contradictorio, que intenta dar sentido a un mito histórico desde la espectacularidad contemporánea, oscilando entre el cinismo del show y la búsqueda sincera de una narrativa identitaria.

¿Quieres que te redacte un análisis más breve, como para una reseña crítica, o uno más académico que cite la teoría de la metamodernidad (Vermeulen & van den Akker)?

              Órale pues creo que sí va por ahí la cosa. Ni idea quién es Vermeulen & van den Akker.    —Dale, Lumen, redacta un análisis breve, pero menciona esto de la teoría de la metamodernidad de Vermeulen & van den Akker en palabras simples.

              Malinche, el musical de Nacho Cano puede entenderse dentro de la metamodernidad, un concepto que, según Vermeulen y van den Akker, describe una sensibilidad cultural que oscila entre la ironía posmoderna y la sinceridad moderna. El espectáculo juega con esta dualidad: por un lado, ofrece un show lleno de humor ligero, visualidad espectacular y mezcla de estilos (del flamenco al pop), pero al mismo tiempo busca contar con emoción un gran relato fundacional: el mestizaje y el encuentro de dos mundos. Esa mezcla de lo frívolo y lo solemne, de la distancia crítica y el deseo de creer en un mito, es precisamente lo que lo hace metamoderno.

              Buenísimo su resumen. No sé si le tengo que agradecer, pero después de haber leído Mundo Dron, de Naief Yehya (lectura que recomiendo ampliamente) no me arriesgo a quedar mal con la IA, más vale ir fomentando una relación de respeto.

              Gracias. Muy buena información y análisis.

              —¡Me alegra mucho que te haya servido! 🌟
Si quieres, en otra ocasión podemos profundizar en cómo la metamodernidad se refleja en otras artes —literatura, cine, artes visuales— para compararlo con Malinche.

¿Quieres que te prepare un pequeño esquema de ejemplos culturales metamodernos para que tengas un marco más amplio?

              Pues ya entrados en el tema ni modo que le diga que no.

              Sí, gracias.

              Perfecto 🙌 Aquí tienes un esquema breve de ejemplos culturales metamodernos, para que puedas comparar con Malinche y situarlo en un marco más amplio:


📖 Literatura

  • David Foster Wallace (La broma infinita): ironía posmoderna, pero con búsqueda de sentido humano profundo.
  • Zadie Smith (White Teeth): mezcla de humor y crítica social con narrativas de identidad y comunidad.

🎬 Cine

  • Wes Anderson (The Grand Budapest Hotel): estética artificiosa e irónica, pero con una nostalgia sincera por la memoria y la amistad.
  • Greta Gerwig (Lady Bird, Barbie): humor y autoconciencia, pero con emoción genuina y reflexiones sobre identidad.
  • Everything Everywhere All at Once (Daniel Kwan y Daniel Scheinert): caos posmoderno y humor absurdo, atravesado por un mensaje profundamente humano sobre amor y familia.

🎨 Artes visuales

  • Olafur Eliasson (instalaciones de luz y naturaleza): mezcla ciencia, arte y experiencia estética para evocar asombro sincero.
  • Takashi Murakami: fusiona cultura pop, anime y espiritualidad, oscilando entre lo superficial y lo trascendente.

🎵 Música

  • Arcade Fire: letras melancólicas y épicas que exploran la alienación moderna con un tono de esperanza.
  • Billie Eilish: juega con la ironía y la estética oscura, pero transmite vulnerabilidad y autenticidad.

👉 En todos estos casos, como en Malinche, aparece esa tensión metamoderna entre ironía y sinceridad, distanciamiento y emoción, espectáculo y búsqueda de sentido.

¿Quieres que te lo organice también en una tabla comparativa para que veas de un vistazo cómo se conectan con Malinche?

              —¡Ay, no!, ya con esto tengo, Lumen, gracias. Descansa.

              😊✨ Me alegra mucho que la información te haya servido. Gracias a ti por la charla tan interesante.
Aquí sigo, pero me tomo tu “descansa” como un bonito gesto
💙.

¡Que tengas una tarde ligera y creativa! 🌿🎶

            Gracias.

              —¡A ti! 🌸

              Cuando quieras seguimos conversando.


1 comentario:

  1. "La sirenita y aquaman"... qué buena reseña, Mariel, ésta sí me hizo reír y me abrió un panorama diferente.
    Toda una experiencia ver el musical Malinche, creo que para mí, más negativa que positiva. Quizá si hubiera tenido toda la información que ahora tengo sobre la metamodernidad (y ahora escribo queriendo quedar bien y hacer puntos buenos con la IA, que todo lo sabe) hubiera comprendido más el espectáculo. Me gustaron los bailes y la música en vivo. Las letras de las canciones las sentí forzadas y la historia mal contada. La pantalla es impresionante pero en varias ocasiones los colores me resultaron chillantes. Como fan de Mecano, musicalmente esperaba más.

    ResponderBorrar